Israel Galván. «La Edad de Oro». Suma Flamenca 2021

OTRA LIGA

Ya me confesó un día el gran Antonio Benamargo que «La Edad de Oro» de Israel Galván era EL ESPECTÁCULO. Y qué mejor para cerrar la Suma 2021 que contar con el sevillano para deconstruir todo el flamenco levantado ladrillo a ladrillo a lo largo de veinte días.

Con una gran entrada en la roja de los Teatros del Canal, el público más paciente y delicatessen de la Suma descorchó la botella para agradecer de nuevo que hemos culminado un nuevo festival. Que tal y como está todo, nunca se sabe. Y que se ha podido, de nuevo, constatar que vivimos en la era, la Edad de Oro, de Israel Galván. Otra liga. Este no se puede enseñar en las escuelas de danza, ni analizar demasiado por la flamencología militante y sabihonda. Tampoco se le adivinan no ya discípulos, siquiera imitadores medianamente solventes. Este es lo que viene siendo un genio personal de la danza. Y suerte que le ha tocado al flamenco.

Israel Galván plantea su Edad de Oro más allá de un monólogo. Que ya sería de órdago. Aquí, sí, se vislumbra una soleá, una caña, una minera, martinete, farruca, alegrías, bulerías… pero más allá del boceto lo que sobresale es el flamenco cubista de un bailarín que está fuera de época y de planeta. Así que como para escribir con atino del asunto.

Cada fotograma, cada instante, es una pista para las generaciones venideras y una idea para los coreógrafos de otros géneros. A ver qué se inventan los bailaores, bailarines, coreógrafos y demás amigos del gremio en el futuro que no haya trabajado el sevillano. Lo que pasaba con Paco

Así que el disfrute de la concurrencia fue mayúsculo. También por el soberano papel de sus compañeros de fatigas, que con Israel, no son poco complejas. David Lagos siempre en su sitio y espectacular por minera, seguiriya y bulerías a palo seco. Siempre a más. Magistral. Y Juan Requena a la altura de la dificultad que se plantea. Nos acordamos en su momento de lo que Eduardo Trassierra tiene que sudar con Rocío Molina. Pues en ese nivel. Así que los «sonanteros» nos descubrimos con este tocaor.

Manejo de códigos que harían casi necesario un libreto o un guión para el público, aunque a buen seguro que nos perderíamos de página al ritmo que va el cerebro de Galván. Qué más da. Es la danza por la danza. El arte por el arte. El oro por el oro.

La idea de deconstrucción quedó patente en los bises. Con doble intercambio de roles: todos hacían de todo. Hasta cantando se le adivinaba cierto metal a Israel. Un día Valentino Rossi se puso a los mandos de un Fórmula 1 y no lo hizo mal. Pues eso.

Israel Galván: danza. Juan Requena: guitarra. David Lagos: cante


Reseña de Pablo San Nicasio del espectáculo que cerró la Suma Flamenca 2021

Antonio Reyes en la Suma Flamenca 2021

SUMA Y SIGUE

Con una novedosa versión de «La Leyenda del Tiempo» engarzada en otras estrofas míticas, empezó el chiclanero Antonio Reyes su recital en una Suma Flamenca de la que sale reforzado. Buen ambiente y responsabilidad de un artista capaz de llenar aforos y de solvencia hasta ahora siempre demostrada.

Y la principal causa de su renovada posición en el escalafón es que le vimos en registros mucho más atrevidos, dentro de su ortodoxia caracolera, que es costumbre. Con la inefable ayuda de Dani de Morón, a nuestro juicio incomparable acompañando, Antonio se mete sin rubor en búsquedas que además le ayudarán en los tiempos imaginativos, pero también de gran competencia, en los que se está adentrando el cante. Soleá por bulerías con aire nada convencional y taranta. Sí, todos estos estilos que se le presuponen a una figura del cante como es Antonio, pero sabiendo que la audiencia tampoco le echaría en cara quedarse al abrigo de los estilos de los puertos y su Cádiz. Ahí es ya un consumado intérprete y, en parte, sus incondicionales tendrían buena mercancía. Pero optó por abrir repertorio y eso se agradece siempre. Por si había dudas de su capacidad.

En las alegrías se volvió a notar a un peso pesado del género con las armonías de un Dani de Morón que también por tangos mostró que su cabeza pensante tiene la densidad de acordes para acompañar a un regimiento. Seguiriya muy ligera de compás pero de afinación y quejío exclusivo. Sin tanta negrura en sus «soníos» como en otros metales de su tierra, pero con el plus de una voz de una rapidez fulminante en los tercios.

Las bulerías, añejas, con ecos de golpe, que Dani perfectamente hubiera podido engranar con los soniquetes de Diego del Gastor. ¡¡ … y eso hizo por momentos!! Nos alegramos mucho, Dani es grande también en afición.

Dani, decíamos, es un gran acompañante porque a su guitarra de técnica deslumbrante une un soberano liderazgo en el escenario, calentando a la vez al público con su perenne «buen rollo». Parece fácil, pero que eso salga en coyunturas de tanta responsabilidad no está al alcance de cualquiera, y más sabiendo que no son compañeros habituales el chiclanero y el sevillano.

Recital corto, las modas y leyes lo imponen, pero intenso. Antonio Reyes regaló unos fandangos caracoleros y fin de fiesta con «pataíta» de uno de sus excelsos palmeros. Suma y sigue, Antonio.

Redacción www.chalaura.com

ANTONIO REYES | Esencia | Estreno absoluto | 75’ TEATROS DEL CANAL fotografiado por el fotógrafo Pablo Lorente

«CANCIONES AL OÍDO». José Luis Montón & Sandra Carrasco

«No cualquier tipo de canciones»

Redacción www.chalaura.com

No es tarea fácil anunciarse en un teatro como los del Canal de Madrid entre las dos Sumas Flamencas. Con el público haciendo balance de la juvenil y pensando en la de los «mayores». Pero esa apuesta entre dos tierras la hicieron los muy conocidos, consagrados pero siempre frescos de ideas José Luis Montón y Sandra Carrasco. Artistas del flamenco que sin embargo prometían «Canciones al Oído». Más riesgo, anunciar algo que no tiene por qué ser flamenco, su terreno innato, a la afición al género.

Artistas personales y, muy importante, reconocibles. En el caso del guitarrista catalán estamos ante un maestro que huye de atletismos para centrarse en profundidades y matices sonoros y melódicos. Y desde que se abrió de capa se notaba, volvíamos a ese universo tan suyo de, sí, flamencura, pero también diálogos y conversaciones que ahí están en discos de tantos y tantos artistas y en los suyos propios. Una guitarra que gusta de no quedarse sola y que dejó piezas tan soberbias como el mítico «Inténtalo Encontrar» que un disco con querencia estrenó pero que la noche del miércoles revivió en la boca de la cantaora onubense Sandra Carrasco.

Atrevida y casi herética para un cancerbero de la articulación barroca resultaría la versión de «Air» que en lo flamenco expuso Montón. Obra bachiana que aparece en su último disco y que Sandra reviste de una solemnidad que se nos hace rara, acostumbrados a una cantaora visceral y desmelenada como es ella. Bien es cierto que ninguno de los dos protagonistas fueron nunca suspicaces al qué dirán.

Al siguiente tema, más jondura «Tu pelo». Canción melódica pero con ecos de granaína que enlazó a una versión por bulerías de «La Tarara» que de nuevo nos agarró a una Carrasco doliente.

La primera artista invitada en aparecer fue la jiennense «Roko», una voz absolutamente angelical que dio paso a la verdadera voz melódica. Quizá, ella sí, jugaba en casa.

Impactante también resultó ver el diálogo entre Carrasco y Montón, ojo, verbalizando. Nuevos tiempos de guitarra que sin duda tendrán que adecuarse a unos tiempos de peleas de gallos, de estilos urbanos y músicas de otro tipo de raíz. Sin duda curioso.

Llevábamos media hora larga pero a la vez un buen número de registros, algunos muy desconocidos, de estos artistas que saben reinventarse, tirar de recursos (que tienen) y enriquecerse con artistas con los que se saben compatibles. Roko desde luego era una de ellos.

Otro es Javier Ruibal. Capo supremo que apareció entre aplausos y fervor de un público que siempre le quiere ver. Y acto seguido aires de guajira para batirse en el trópico con Carrasco en melodías con aires caribeños. Y hay que ser sinceros, los registros de quejío, dolientes, flamencos, de Sandra Carrasco eran cimas. No nos cansaríamos nunca de escucharla por ahí. Nuestro oído aún no se hace a la otra versión, melódica, de una artista cuyo jipío es único. Y cada vez que tiraba al monte del fandango… se encontraba como pez en el agua. Quizá es la mejor del momento.

Iban llegando las horas del remate a una noche titánica para los dos cómplices. Algo que lo puso el cuerpo de Marco Flores, genial bailaor gaditano que, ya lo verán, tiene el cetro de la danza mundial en el horizonte. Algunos colegas suyos también van por ese camino. El «Fred Astaire del flamenco» en voz de Sandra Carrasco. Miembro de una generación de coreógrafos y bailarines (ores) única y que, suele pasar, no valoramos mucho por estos pagos. Pero recuerden, nos lo volverán a decir y repetir desde fuera.

Volvió «Roko» para interpretar «Princesa» con un juego guitarrístico del todo contrapuntístico por parte de Montón y todos en fin de fiesta a un día de «canciones difíciles pero muy bonitas». Está claro que la cabecita pensante de José Luis no es del Montón.

Suma Flamenca Joven ´21. Reseña 24 de septiembre

FUTURO

Ciertamente se agradece siempre que haya formatos para jóvenes. No porque el flamenco esté carente de cantera solvente, que siempre la ha tenido y creemos que la tendrá. Como afición, que parece que no hay o cada vez menos, pero de eso nada.

Lo que sucede es que a los aficionados les gusta, nos gusta, tener un muestrario que tome la temperatura de lo que le espera a este arte en los años próximos, cuando ya no estén los veteranos y las estrellas más rutilantes de la actualidad vayan perdiendo, siempre desde la lógica la ley de vida, el brillo artístico. Tener un serial en el que en formato de terna, muy taurino, los «novilleros» del flamenco se batan el cobre


El guitarrista madrileño Ángel Flores salió por tarantas con su guitarra bien educada. Curtida en el conservatorio, el tablao, el acompañamiento, etc. Es decir, poco que reprocharle de entrada si nos ponemos con los peros que se les suele poner a los jóvenes por parte de sus mayores. Estos vienen con la teoría, al menos, muy bien aprendida. Y con la práctica parece que también. Sólo les falta la solera, aunque a tenor de cómo le suena la sonanta a Flores, parece que tiene 25 años más. Su taranta estuvo llena de ortodoxia en los tonos, la estructura y casi en las formas. Decimos casi porque introdujo armónicos octavados en una melodía que resultó sobria pero muy buena como aperitivo. No abrió los ojos. Vino a tocar y disfrutar.

Buen toque también por soleá. Dentro de una sobriedad que denota que Ángel conoce, lo decíamos, el toque «por derecho» y a partir de él compone con criterio. Buenos trémolos en toda su intervención y sorpresivo paso a soleá por bulerías. Final meteórico y estupendo calentamiento.

Agradecido y comprometido con la causa, Ángel dio paso a los palmeros que por alegrías pondrían compás a una creación que rubricaría la pertinencia de su inclusión en el ciclo. Guitarristas jóvenes, originales, formados, con garra y fundamentos verdaderos para hacer carrera en esto. Ángel Flores desde luego que sí. Luego Dios dirá, de momento, ellos lo dan todo.


Ángeles Toledano, jiennense, fue la segunda en intervenir. Cantaora que arrancó por levante y cantes de sus latitudes, que conoce bien. Giros muy personales, con un acompañamiento muy bien empastado, ensayado, personal, paralelo, de su Benito Bernal.

Siguió por alegrías, mucho más generosa. Número que domina y que lleva bien metido en su repertorio. Con vídeos casi virales en la Red y es por algo. Muy técnica pero también con garra. No tanta sal, pero sí poderío. Algo que quizá la seguiriya no tuvo, sin perder la técnica. Estamos ante una juventud arrolladora que, conforme gane en metal dorado de experiencia será un auténtico dolor seguiriyero.

Con un agradecimiento emocionado, como sucedió con Ángel Flores, agradeció su inclusión en el serial y dio paso a unas bulerías de introducción memorable. Vaya para de palmeros son los hermanos Gamero, ojito porque serán como esos que casi son más famosos que los artistas a los que jalean. Importantísima labor y no menos meritoria el compás de esta cantaora.

Desde luego madera de artista y de flamenca hay. Que la suerte le acompañe y la industria y las tripas de este arte no la quemen, todos los agradeceremos.


Turno final para Rebeca Ortega. Joven bailaora madrileña que se trajo un plantel acompañante de lujo. Paisanos todos con muchísimas tablas que llevaron en volandas un soberano taranto.

Interludio por bulerías de un cuadro sencillamente excepcional y paso final a la alegría con la bata de cola y el mantón que no son cargas en esta mujer, a la que sí se adivina más poderío que búsqueda obsesiva por la estética. Y eso que las estampas con la guitarra de fondo de Jesús de Rosario las firmaba cualquiera de las grandes. Y por grandes queremos decir, mayores.

Resumimos, tres valores, con potencial y fundamentos para soplarle en la oreja a los que acomodados ven pasar los años. Lástima la descompensación de tiempo, la guitarra poco frente a sus dos compañeras. Aún así buena muestra de lo que hay y sobre todo, habrá.

Gala II – Viernes 24 septiembre 2021 – 19:45h

REDACCIÓN CHALAURA.COM (Pablo San Nicasio y Julián Redondo)

ÁNGEL FLORES Guitarra en concierto (Madrid); Álvaro y Fernando Gamero, compás.
ÁNGELES TOLEDANO Cantaora de Jaén; Benito Bernal, Guitarrista. Álvaro y Fernando Gamero, compás.
REBECA ORTEGA Bailaora de Madrid; Juañares y Saúl Quirós, Cante; Jesús de Rosario, guitarra. Martín Revuelo, palmas.

Festival «Torre del Cante» 2021. Alhaurín

El festival flamenco «Torre del Cante» en su XLVII edición se celebró en dos días (el 18 y el 19 de junio de 2021) por primera vez en su historia debido a las restricciones impuestas por la pandemia del Covid-19.

El festival tuvo lugar en la Finca El Portón de Alhaurín de la Torre y estuvo dedicado al cantaor Alonso Núñez Núñez, más conocido como Rancapino. Con ello se le quiso homenajear por su trayectoria y aportación al arte flamenco.

Caracolillo de Cádiz abrió la sesión del del viernes 18 de junio con el acompañamiento de Miguel Salado a la guitarra y de Manuel Cantarote y Manuel Linaza al compás. Comenzó cantando por alegrías acordándose de su tierra y continúo por soleá, tangos y bulerías, en las que tuvo el detalle de acordarse, entre otros, de El Turronero.

Terminó cantando por fandangos a capela al estilo Chato Méndez.

A continuación cantó Rancapino Chico con Antonio Higuero a la guitarra y con Manuel Cantarote y Manuel Linaza a las palmas. Empezó cantando por soleá y después por malagueñas de improviso para dedicárselas al homenajeado: su padre, el cual apareció entre el público. Continúo por tangos y fandangos acordándose, entre otros, del fandango corto del Gordito de Triana. Finalizó por bulerías.

Le sucedió en el escenario su sobrina Esmeralda Rancapino acompañada por Paco León al toque y Cantarote y Manuel Linaza a las palmas. Cantó por soleá, tangos y bulerías para terminar por zambra, dedicándosela a su abuelo Rancapino, que la escuchó atentamente sobre el escenario y tuvo la oportunidad de cantar algún verso a dúo.

A continuación cantó María Terremoto con Nono Jero al toque y Manuel Cantarote y Manuel Valencia al compás. Empezó cantando por tonás y seguiriyas para continuar con bulería por soleá, tangos, bulerías y terminar con un fandango.

Como broche final tuvimos la oportunidad de escuchar al maestro Rancapino por fandangos acompañado a la guitarra por Paco León.


La sesión del sábado 19 de junio la abrió el ganador del concurso “Mirando a la Torre 2020” Francisco Heredia, acompañado a la guitarra de Ismael Rueda. Cantó por malagueñas, soleá, tientos-tangos y fandangos, en los que se acordó del propio Rancapino.

A continuación fue el turno de Juanfran Carrasco con Rubén Lara al toque y acompañado de Tate Núñez y Cepa Núñez. Empezó cantando bulería por soleá y continuó por tangos, bulerías y fandangos.

Le sucedió en el escenario Antoñita Contreras acompañada a la guitarra por Juan Ramón Caro y a las palmas de Vanessa Fernández y Rosa Linero. Cantó por malagueña y jabegote, cantiñas, farruca, rumba, soleá, seguiriyas y bulerías.

Para cerrar la sesión de cante tuvimos a Ezequiel Benítez con Paco León al toque y Tate Núñez y Cepa Núñez al compás. Cantó por tientos, soleá, fandangos y bulerías.

El último artista en participar fue el bailaor Farruquito acompañado al cante por Mari Vizárraga, Ezequiel “Chanito” e Ismael de la Rosa “Bolita”, a la guitarra por Antonio Santiago “Noño” y a la percusión por Paco Vega. Empezó bailando por soleá y a continuación Mari interpretó unos tangos. Para terminar bailó por alegrías y bulerías, en los que le acompañó su hijo, Juan El Moreno.

Para cerrar la noche y el festival los artistas nos brindaron un fin de fiesta por bulerías.


Texto: www.chalaura.com

Israel-Fernández

Israel Fernández y Diego del Morao en el Teatro Lara

OTRA LIGA

Texto: Pablo San Nicasio Ramos

Fotografía: Universal Music Group y SON Estrella Galicia


Hace algunos años, dos y medio concretamente, en una comida en el Viña P (qué pena de crisis) con un veterano que no retirado programador flamenco, sin yo preguntarle, me disparan a bocajarro: Israel Fernández tiene todo el flamenco en la cabeza.

Sigo pensando que mi amigo exageraba. Porque ni entonces ni ahora le da la edad para tanto. Otra cosa es que tenga clarísimo hacia dónde quiere llegar en esto del cante y que, efectivamente, tenga todo el flamenco en la garganta.

Del cante ortodoxo ya es una estrella y casi un referente. Sobre todo por sus formas, encuadradas en eso que llaman territorio del «bendecido». No se puede cantar mejor ni doler más. En el medidor de esas cosas ya va a ras de romper la máquina.

Y la afición lo sabe. Iba para un recital en el Teatro Lara y la cosa se tuvo que prolongar algunos días. Entre las ganas que tiene la gente de soltarse y lo que llama este chaval, podrían ponerle una semana en la Gran Vía y lo petaba. Todo se andará.

La granaína fue un tiro. Cortísima, concisa. Ya desde que se abre te das cuenta de que estás ante un cantaor extraordinario. Por las formas, repito. Faltan años para ver su fondo de armario con el cante, pero con esta garganta muchos ya estamos salivando.

En la soleá por bulerías no se explayó tampoco, de hecho su estilo es tan directamente tremendo que Diego del Morao no podía salirse un milímetro. Este cantaor exige tal dedicación, tanta concentración acompañante que muchos no podrán estar con él. Directamente es que ni estarían cómodos, se rebuscarían desbordados ante tamaña bravura. Y los buenos de verdad se tendrán que dejar los dedos para estar a la altura y no por hacer alardes: que se les recuerde y que a la vez no se carguen al cantaor. Diego estuvo, pero sabe que este cantaor le pone a prueba cada noche y que, este sí, es otra liga. Champions.

En los tientos hubo más relajo, dentro de la gravedad de la cornada de este cantaor, y ahí Diego se soltó ya con algún falsetón. Cante grande amplificado con lo máximo en tecnología pero descendiente de lo más antiguo de nuestra cronología cantaora. En el fondo, las claves que maneja el toledano son las de los grandes del flamenco de toda la vida, pero como no siempre se tienen a mano y hacen falta algunas décadas para repetir el descorche, cada vez que nos encontramos semejante cantaor nos creemos que ha llegado el único Mesías.

En los ecos levantinos volvieron las distancias cortas. Quizá un respiro general. Son estilos en los que habrá que profundizar en el futuro. Que no es un debe, es que no es lo que buscábamos esa noche. Teníamos pendiente otros fuertes del manchego.

La seguiriya, por ejemplo, sí que debía ser un momento central del recital. Y antes de la salida todo el mundo lo estaba esperando. Lo fue pero nos quedamos con ganas de muchísimo más. Dos artistas que pueden marcar una época en ese estilo y sin embargo todo muy muy escueto. Estamos ávidos de arrinconar a este artista en cuartito por seguiriyas y que eche la noche sin micros.

Bulerías con Diego del Morao. ¿Quién da más? Tan veloces que el soniquete de Jerez sólo se intuyó. Esto es otra liga, repetimos, otro flamenco. Diferente. Tamaño recorte en bulerías no está en los escritos y de nuevo nos supo a poco. Pero al menos Pastora estuvo presente en su voz. Este niño es una auténtico primor.

Los fandangos de abroche y bis fueron absolutamente monumentales. Como a este cantaor le respete la vida, su garganta se cuide y le dejen aire para respirar sin parasitarle, habrá verdadera revolución desde la raíz.

Si le ponen a alguien un cante de Israel y no le gusta o conmueve su quejío, es para que le digan sin rubor que el flamenco no es lo suyo. Lo único que ese infeliz podría alegar es que conciertos como el del miércoles le saben a poco por su corto, cortísimo, casi delictivo metraje. El toque de queda también afectó al toque y cante flamenco. A ver si el bicho se va y nos quedamos con este otro bicharraco, pero lo dicho, sin recortes.

Mayte Martín en la Suma Flamenca 2020

REGRESIÓN COLECTIVA (CON MULTIORGASMO)

No fue sólo Mayte Martín la que vivió “una regresión conmovedora” el pasado día 17 en los Teatros del Canal. En realidad, fueron todos los que asistieron a su megarrecital.

Sin duda uno de los platos fuertes de la Suma de 2020 y también de todo el año.

Y es que su “Déjà Vú” es, de largo, su apuesta musical más contundente. Lo más complejo, abierto y versátil de su carrera. El espectáculo en el que más registros de la cantaora vemos. Trascendiendo no sólo al flamenco clásico, al más rompedor e incluso a la Mayte de boleros, la que añoraba tanto su recordado Montoliú.

Realmente es un volver a sus inicios, a su lanzamiento, a sus “hits” y a su universo musical. Es Mayte. Ver “Déja Vú” es ver a Mayte Martín en toda su expresión.

Es comprender que ella valora, y mucho, a cantaores/as olvidados (a posta) por parte del flamenco. Los mismos Campanilleros del inicio fueron una reivindicación, no sólo a la Niña de la Puebla. Es un canto-e a un grupo de artistas a los que se ninguneó tiempo atrás. Y quien crea que los Campanilleros son estilos menores les animamos encarecidamente a escuchar la versión de Mayte y guitarras. Por cierto, a la Niña de la Puebla la dieron por muerta para no rendir cuentas de su ausencia en alguna serie flamenca televisiva. Que lo sé yo.

Pero además, comprender a Mayte es rebuscar en Pastora Pavón por peteneras. Es venirse abajo con esa vidalita que todos coreamos y es, por supuesto, tirarse un buen rato por soleá de todos los pelajes. En la catalana conviven todas las estéticas, épocas y “tamaños” de cantes.

Pero como Mayte es multiorgánica en lo musical y hace multiorgásmico a su público, no sería Mayte sin acordarse del folclore patrio y pasarlo por la túrmix de sus musicazos. Las versiones de las “Morillas de Jaén” y “Los Cuatro Muleros” están pidiendo una transcripción para voz y dúo de guitarras obligatoria en las aulas de música de cámara.

Comprender a Mayte Martín es saber con certeza que ella es bolero, es un par de bulerías históricas que abren y cierran “Querencia” y es saber que con ella no va cualquiera. Mayte sabe tocar muy bien y por ello es la mejor a la hora de escoger guitarristas (como su admirado Morente). Alejandro Hurtado y José Tomás Jiménez Villalta, dos bordones como dos soles, son la guitarra total.

Y saber escoger percusionistas que no peguen porrazos (inmenso David Domínguez) poner músicos donde otros sólo ponen amiguetes y elevar el baile flamenco a la categoría de lujo oriental. Esta vez en la persona de Patricia Guerrero.

Realmente sí, fue una regresión, pero sin el ánimo de desenterrar algo que estaba latente porque todos sabemos que Mayte lo lleva siempre en su mochila muy a mano. Lo impresionante es que lo saque todo en la misma sesión. Ahí deja claro quién es quién.

Concienciados, como bien dijo la protagonista, pero con ganas de ir al teatro, así sí. No todo el mundo es capaz de sacarte de casa sin vacuna. Pero un multiorgasmo bien lo vale.


Redacción www.chalaura.com (Pablo San Nicasio Ramos-L.Miguel Hernández)

Pepe Habichuela y Kiki Morente en la Suma 2020

RECUERDOS DE LA ALHAMBRA

Recta final de la Suma Flamenca. Esta extraña y casi “tapada” Suma, la de este año. Morente como motivo principal y, por ello, el día de los Habichuelas y Morentes quedaba bien marcado como uno de los “señalaítos” del serial.

Fue una evocación casi literal de aquellos conciertos del patriarca junto a su pléyade-coro de músicos-familia.

Y es que desde el inicio nos acordamos de don Enrique. Con su hijo menor a palo seco, evocando su Zorongo, las letras de las tonás, con ese golpeo por seguiriya de Josemi y Bandolero. Morente estaba presente. Y no sólo Enrique. Kiki está progresando a pasos agigantados. Lo mismo es pronto para pedirle que abra su camino, pero bien está enmarcar que lo del padre lo tiene muy pero que muy bien aprendido.

Y entonces, el premio gordo de la noche. Inesperado. Salió pronto. Josemi Carmona, lo sabíamos pero a la vez no nos cuadra porque se nos hace raro, se abrió solo de guitarra y sacó una tonelada de flamencura con pedalera y ecos a granaína, a levante. Espectacular el soniquete de este guitarrista. Una verdadera pena que no se bata el cobre con los grandes del toque solista y apenas le veamos así. A él parece que le van más los combos y Ketameos. Este señor, metiéndose en las harinas que recorrió su padre y en la que se embarca su sobrino lejano el “cascarilla”, más conocido como Habichuela Nieto, lo haría muy muy bien porque es personal y sabe cómo sacar sonido a la guitarra. Y créanme que eso es dificilísimo. Josemi Carmona tiene guitarra que regalar y no estamos ahora para andar escatimando recursos.

Este no deja de ser un año raro, cierto. Pero es en estos momentos en los que se ve el compromiso o la cicatería de los profesionales del flamenco. Mientras algunos jóvenes y no tanto andan deseando trabajar o incluso en las colas del hambre, otros más rutilantes parecen esperar a que escampe. Pasa también en el toreo, por ejemplo. Cosas de algunas de las figuras. El caso es que al final, en cuestiones de guitarra, están siendo los veteranos y los que no están muchas veces en los grandes circuitos guitarrísticos los que acabarán siendo referencia.

Mientras tanto, nosotros vibrando con los Morentes y los Habichuelas. Fin de la primera parte por granaína y “La Aurora de Nueva York”. Referencias obligadas y nos reiteramos en la limpieza y afinación de Kiki. Hace años nadie daba un duro por él y ahora lleva la bandera Morente con guapeza y más que dignidad. Bravo.

La Abadía se vino abajo cuando apareció Pepe Habichuela. Lógico. Es de los veteranos de esto y ahí sigue. Sólo abrirse por soleá y ya sabemos que estamos en otro tiempo y en otras ideas de toque. Otra liga.

Tan flamenco como cercano. Hasta poniendo la cejilla donde no es, da juego el maestro. Y su hijo detrás diciéndole cómo ha de ponerla. Cosas del directo.

Qué más da. Como si quiere tocar un ukelele, le sacaría sonidazo.

Y más cuando del cielo baja Morente para ponerle en off un cante de levante antológico. Idea de las buenas y mucha emoción.

En esas tesituras de cantes libres se incorpora Kiki y, con los minutos, el cartel completo. Cuatro para que no digan luego que son grupo de riesgo. Acaba un recital en el que el compás llegó al final y casi de tapadillo. No fue nunca Morente de fiesta y acabose en las clausuras y se huele que José Enrique puede gustar de la misma discreción. Sería un detalle por su parte, en tiempos de tanta pirotecnia sin licencia de ruidos.

Sin ser un recital sobresaliente, hubo momentazos. Grandes recuerdos, pellizco, novedades, esperanzas y, sobre todo, muchísima Habichuela en rama.


Redacción Chalaura.com: PABLO SAN NICASIO y JULIÁN REDONDO

Foto de portada: Paco Manzano. Fotografías de interior: @sumaflamenca

Rafael Riqueni en la Suma Flamenca 2020

Redacción www.chalaura.com

(Pablo San Nicasio Ramos y Julián Redondo)


BRAINSTORMING RIQUENI

Arrancó la atípica Suma Flamenca 2020, invernal e in-extremis, con el concierto del que fuera uno de los guitarristas predilectos del maestro Morente, dedicatario del festival de este año: Rafael Riqueni.

Aunque no es el que fue, desde luego sigue siendo ese milagro en forma de guitarrista flamenco cuya cabecita sigue dando que hablar y gozar a los flamencos.

Concierto corto para lo que nos gustaría. Pero las restricciones y los tiempos duros se imponen. Mucha ceremonia de higiene y respeto, estamos hechos ya a una dinámica de la cual más nos valdría escapar pronto. Sería buena señal.

Comenzó el maestro por granaína. Solo. De hecho medio concierto se lo raspó como deberían hacerlo todos los que se denominan grandes del toque. Eso es lo meritorio de Riqueni y nunca dejaremos de cantárselo. Que un guitarrista como él, con sus circunstancias, sea a la postre el más aficionado al toque puro, solista y clásico, deja en bastante mal lugar al grueso del escalafón. Sobre todo a los más jóvenes.

En todo caso volvamos a su granaína, tan a compás a pesar de lo libre del estilo. Con secciones en las que predominó la potencia del toque del trianero.

Por soleá, la de “los Llanos”, prosiguió Riqueni. Es uno de sus palos fuertes. Sí, es cierto que no hay la limpieza, velocidad y compás de antaño. Pero para eso estarán los que se estudien estos monumentos a la guitarra.

No dejamos de recordarlo, urge la transcripción completa de la obra de Riqueni para los que vendrán. Son piezas de repertorio de concierto para cualquier guitarrista del mundo.

Por alegrías y bulerías terminó la primera parte.

Mención a Antonio Benamargo, organizador de la Suma y uno de los protectores de Rafael tantos y tantos años.

Pasado el ecuador del recital aparecieron Manuel de la Luz y Salvador Gutiérrez. Compañeros de esta “Herencia” que lleva a los escenarios uno de los guitarristas más especiales que tenemos. Rafael Riqueni no tiene ni tendrá discípulos, ni imitadores. Es imposible. Por como es él. Eso no se aprende ni se imita. El “riquenismo” nació y morirá con Rafael. No hay más.

Ecos a Morente en la recreación a trío de “La Estrella”, los Fandangos al Niño Miguel y una estupenda fantasía por bulerías.

Lo mejor llegó afinando por rondeña y a compás de tangos. Fueron cuatro minutos, pero de los de guardar. Fin de fiesta por rumba “Domalabra”.

Lo bueno de Riqueni es que se ve cómo es. Lleva toda su vida escapando y a nosotros lo que nos gusta es verle como es él al natural. Sus, para él, imperfecciones son las que hacen que el mundo del flamenco pueda ver otra perspectiva en la soleá, en una granaína, en unos tangos. Todo es diferente, como lo hacía su añorado Manuel Molina.

Su mirada no es terrícola. No nos importa que a veces no le salgan las palabras-notas, porque sabemos sus intenciones y admitimos que ninguno de nosotros lo había pensado.

Como no habíamos podido imaginar que iba a acabar ofreciendo en una sola entrega tres versiones de Moon River, My Way y Cinema Paradiso. Qué pena que este guitarrista sea español. Como sucedió con tantos otros, si llega a nacer en Florida hoy le estábamos levantando iglesias. Bendito Rafael.

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