Antonio Reyes en la Suma Flamenca 2021

SUMA Y SIGUE

Con una novedosa versión de «La Leyenda del Tiempo» engarzada en otras estrofas míticas, empezó el chiclanero Antonio Reyes su recital en una Suma Flamenca de la que sale reforzado. Buen ambiente y responsabilidad de un artista capaz de llenar aforos y de solvencia hasta ahora siempre demostrada.

Y la principal causa de su renovada posición en el escalafón es que le vimos en registros mucho más atrevidos, dentro de su ortodoxia caracolera, que es costumbre. Con la inefable ayuda de Dani de Morón, a nuestro juicio incomparable acompañando, Antonio se mete sin rubor en búsquedas que además le ayudarán en los tiempos imaginativos, pero también de gran competencia, en los que se está adentrando el cante. Soleá por bulerías con aire nada convencional y taranta. Sí, todos estos estilos que se le presuponen a una figura del cante como es Antonio, pero sabiendo que la audiencia tampoco le echaría en cara quedarse al abrigo de los estilos de los puertos y su Cádiz. Ahí es ya un consumado intérprete y, en parte, sus incondicionales tendrían buena mercancía. Pero optó por abrir repertorio y eso se agradece siempre. Por si había dudas de su capacidad.

En las alegrías se volvió a notar a un peso pesado del género con las armonías de un Dani de Morón que también por tangos mostró que su cabeza pensante tiene la densidad de acordes para acompañar a un regimiento. Seguiriya muy ligera de compás pero de afinación y quejío exclusivo. Sin tanta negrura en sus «soníos» como en otros metales de su tierra, pero con el plus de una voz de una rapidez fulminante en los tercios.

Las bulerías, añejas, con ecos de golpe, que Dani perfectamente hubiera podido engranar con los soniquetes de Diego del Gastor. ¡¡ … y eso hizo por momentos!! Nos alegramos mucho, Dani es grande también en afición.

Dani, decíamos, es un gran acompañante porque a su guitarra de técnica deslumbrante une un soberano liderazgo en el escenario, calentando a la vez al público con su perenne «buen rollo». Parece fácil, pero que eso salga en coyunturas de tanta responsabilidad no está al alcance de cualquiera, y más sabiendo que no son compañeros habituales el chiclanero y el sevillano.

Recital corto, las modas y leyes lo imponen, pero intenso. Antonio Reyes regaló unos fandangos caracoleros y fin de fiesta con «pataíta» de uno de sus excelsos palmeros. Suma y sigue, Antonio.

Redacción www.chalaura.com

ANTONIO REYES | Esencia | Estreno absoluto | 75’ TEATROS DEL CANAL fotografiado por el fotógrafo Pablo Lorente

Fin de temporada en la Casa de Granada

Los tributos de la Casa de Granada

Fotografía: Julián Redondo

Texto: Pablo San Nicasio @pablosannicasio

 

La Casa de Granada, ese sitio en pleno Tirso de Molina más conocida por su cafetería de la última planta que por su inmediatamente inferior auditorio, celebró el pasado día 13 su fin de temporada flamenca.


A lo largo de los últimos diez meses fueron hasta seis los homenajes a diferentes leyendas del flamenco los que se sucedieron en su escenario. Para terminar, un recordatorio a Melchor de Marchena y Enrique de Melchor.

Dos capos de la sonanta que, además, fueron excelsos acompañantes. Todo encajaba para unir buen cante y guitarra y cogernos, además, unas más que merecidas vacaciones.

La velada giró en torno a los maestros sevillanos, lo que en otros géneros se conoce como “tributo”. Por un lado, las opiniones de Mariano Conde, padre e hijo, sobre las características de sus guitarras y el fuerte vínculo de los “melchores” con esta casa guitarrera. Por el otro, el cante de Rocío Díaz, intérprete de exquisitas formas que navegó por los estilos de cuatro puntales del cante muy del gusto de los tocaores: Mairena, Pastora, Caracol y Menese.

Y para remate, el toque de Antonio Reyes, discípulo y a la postre legatario de buena parte de la guitarra de Enrique de Melchor.

En cuanto al cante de Rocío Díaz hay que señalar su exquisita versatilidad para adecuarse a cada uno de los muy complejos soniquetes que escogió recrear. Primer punto, hay que saber mucho y tener mucha afición para, sin micrófonos ni excusas, ponerse a sostener cuatro metales tan soberanos y diferentes como los de Mairena, Pastora Pavón, Caracol y Menese. Precisa en todos los estilos, la petenera de Menese con la que terminó dejó el sabor de boca de una cantaora amplia y extremadamente conocedora de lo que se trae entre manos. Poderosa y mimética con los cantaores aludidos. Habrá que seguirla.

Sobre la guitarra de Antonio Reyes mucho y bueno que decir. Ágil, de importante solvencia acompañante. Junto con la de Pepe Núñez es hoy día sonanta referencia de cantaores en Madrid. Y como solista, estupenda en técnica y flamencura para acordarse, ya con su grupo al completo, de alguna de las más celebradas piezas de su mentor Enrique de Melchor.

Dos horas largas de recital donde de nuevo salimos con la idea de valorar el esfuerzo de una entidad sin ánimo de lucro pero sí con las ideas muy claras: recitales íntimos, sin microfonía y con la mayor de las dignidades. Lean muy atentamente esto: ahora, muchos de los cantaores que se amarran a sus cachés y no van a taquilla rehúyen espacios como este porque aquí dependen de su verdadero tirón y no hay decibelios para aumentar los quejíos. Con los años, es más que posible que veamos a estas iniciativas como las únicas apetecibles para comprobar quién es quién en esto del cante y el toque.

 

@chalauracom

Entrevista al cantaor Jesús Méndez

«NO DEBEMOS PERDER EL FLAMENCO A PIE DE CALLE»

A nadie sorprende que el prestigio de este cantaor que solo cuenta treinta y un años haya crecido exponencialmente en menos de dos. Jesús Méndez se ha puesto  en un lugar de privilegio y mira desde el altozano de su cante jerezano a buena parte del escalafón. A su edad y con lo que lleva dentro parece complicado no adivinar una larga carrera a este cantaor cuyo padre era primo-hermano de la gran Paquera de Jerez. Jesús Méndez está de actualidad. Este sábado canta en el festival “Antonio Mairena” y de cara a fin de año alumbrará disco y será padre.

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