«Estoy mejor que nunca»

La última vez que hablé a solas con Rafael Riqueni fue el día de Reyes de 2011. En Amor de Dios. Estaba, pero no. Quizá lo peor había pasado y se volvía a anunciar una reaparición fugaz, a lo mejor precipitada. Él quería, sin embargo el camino era aún cuesta arriba.

Un lustro después es otro, definitivamente. Ni siquiera el mismo guitarrista que siendo adolescente deslumbró y puso firmes a sus mayores. Aunque conserve ese talento. Ahora quedas con él a las nueve y media de la mañana y llega a y cuarto a la cita. Ahora Riqueni sólo quiere tocar y vivir.

por Pablo San Nicasio Ramos  @pablosannicasio

Fotografías: Pablo Muñoz Cano


¿Cómo estás Rafael?

“Estoy muy bien, con mucha salud, gracias a Dios”.

Y además en buena forma

“Yo creo que mejor que nunca. Más asentado, sin prejuicios, sin presiones. Pudiéndome parar en el escenario. Sin estar pendiente de si he fallado o no… Cuando era joven pesaba más el virtuosismo. Y ahora estudio, sí, pero me puedo parar”.

Lo triste es no poder hacer eso de joven, vamos, que parece que no se debe hacer

“A ellos les toca lo mismo que a mí me tocó entonces. Demostrar, y demostrar, y demostrar y volver a demostrar… es complicado pelearse con todos los guitarristas de tu entorno. Ellos además lo tienen más complicado porque ahora hay más, con una técnica increíble. Y no uno, ya digo, es que hay muchos. Y algunos hasta tienen su sello, su personalidad…

En mi generación estábamos a la sombra de nuestro maestro Paco, ahí como pollitos en el nido, mirando hacia arriba…”

Has vuelto en un formato de guitarra totalmente sola, algo que ni los jóvenes se atreven a hacer

“Es muy difícil tocar solo. Tener atentos al público durante hora y media… lo que pasa es que tengo la costumbre. De joven lo hacía. En Alemania me acuerdo que daba recitales cruzando el muro de un lado para otro y tocando totalmente solo”.

Allí grabaste EL DISCO

“En Heidelberg. Era lo normal. Y los jóvenes tienen que mentalizarse de que esa es la vía. Porque además la gente quiere escuchar guitarra”.

«La guitarra siempre ha sido de España y aquí siempre ha habido pasión por la guitarra y por los guitarristas»

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Pues los programadores no opinan lo mismo

“La guitarra siempre ha sido de España y aquí siempre ha habido pasión por la guitarra y por los guitarristas. Es cuestión de trabajar en ese sentido, de ahondar ahí. Claro, también depende de cómo se plantee el espectáculo que uno lleva. Yo mismo he montado un programa nuevo que está gustando mucho y estoy alucinando. Por mí y por el público. Que se empieza a animar a venir a verme en sitios que antes era imposible. En Bilbao, por ejemplo, voy creando un público que va a ver mi guitarra. De poco en poco, este año cincuenta y quizá el año que viene haya doscientos en las butacas por el boca a boca. Pues así. El norte me gusta cada vez más”.

Tienes un formato solo, pero también trío y más abigarrado

“En el Maestranza cuando presenté el Parque de Maria Luisa llevé piano, cuarteto de cuerda, percusiones… y luego el trío también me gusta mucho porque me da espacio a la improvisación. Algo que nunca había cultivado mucho pero con lo que me siento a gusto ahora. Y de vez en cuando me gusta tirarme a la piscina”.

¿Cómo llevas lo del disco? Que ya llevamos muchos meses en ascuas los aficionados

“Primero, quiero pedir perdón a la afición de todas las formas posibles. De rodillas, pegado a la pared con los brazos en cruz… porque lo del disco está tardando mucho, ciertamente. Pero es que es complejo. Es un disco descriptivo, es algo muy difícil. Que voy retocando, y añado cosas… y de repente se me ocurre que hay que meter un pajarito, o el sonido de una fuente… o mira, una cosa curiosísima. Yendo de paseo por la calle Sierpes escuché el sonido de un instrumento, fui en la dirección en que venía y vi a un chaval tocando algo redondo de hierro, que se llama Hang. Es de percusión pero da notas afinadas, fijas. Eso sí, sin posibilidad de reafinar a la tonalidad que uno necesite. El caso es que le propuse que viniera conmigo al estudio. El chaval se quedó flipado. Nos tomamos un café y me contó que no había grabado en su vida. No tenía ni treinta años. Así que saldrá en mi disco. Lo sentí necesario”.

Será un hito en el flamenco, primicia. Con ese instrumento no sé si se habrá grabado…

“No creo. Desde luego yo no lo conocía de antes. Ahora lo veo que muchos lo usan para sacarse unas perrillas en la calle, pero en el estudio del flamenco… nunca se ha metido”.

¿Y cómo ha quedado el disco?

“Estoy muy contento. Al principio pasaba fatigas de la muerte. Y ahora que ya está casi hecho sólo queda rematar y estrenar, que será en el Palau de la Música, en Barcelona. En unos meses”.

Es decir, no es lo de la Bienal de Sevilla

“En la Bienal se hará “Las Campanas de Santa Ana”, un espectáculo que recorre mi carrera y ahí lo que he hecho es invitar a mis compañeros. Figurones de caerte de espaldas. Viene Tomatito, Benavent, Gerardo, Pepe, Estrella, Manolo Franco, Antonio Canales…”

También se estaba haciendo un documental sobre ti ¿no?

“No sé mucho de él, la verdad. De eso ya no puedo decirte porque no estoy tan al día”.

Cuando ves tantas entrevistas y gente dándote la brasa… sientes presión, hartazgo, alegría… pregunto

“Estar en el centro de la atención es algo que me lleva a mis inicios. Pero quizá ahora sea más fuerte porque yo creo que en esta ocasión es más brusco y más general. Yo desde luego amo a mi profesión y lo disfruto siempre. Y todo lo que lleva aparejado. Cuando más disfruto es en la prueba de sonido, con mi cafelito, ahí tocando solo, buscando sensaciones… y repito, esto de las fotos y las entrevistas es normal. Mi gente tiene que saber de mí, y yo encantado.

Al final de los conciertos, esa gente le dice a uno unas palabras tan bonitas que se me llena el corazón”.

Estos años de atrás hemos perdido el flamenco a mucha gente, y en la guitarra, entre otros muchos a dos amigos íntimos tuyos: “Niño Miguel” y Manuel Molina. Guitarristas que tenían una visión del flamenco parecida o idéntica a la tuya. Cuanto menos personal

“Éramos flamencos al cien por cien, los tres. Miguel tenía personalidad, un sello, y Manuel igual. Tú sabes lo difícil que es tocar con poco y decir algo diferente teniendo en cuenta la revolución que hizo antes el maestro Paco de Lucía… me encantaban tocando.

La personalidad hay que trabajarla. De todos modos en el flamenco siempre estamos en lo mismo. Parece que si tocas un tono que también trabajó Paco de Lucía se lo estás quitando. No señores, que el cerebro nos lleve a Paco, o la memoria tenga ese automatismo no significa que sea cierto. En ese aspecto existe confusión.

Manuel Molina con tres notas te ganaba la partida… era un creador”.

«En el flamenco siempre estamos en lo mismo. Parece que si tocas un tono que también trabajó Paco de Lucía se lo estás quitando. No señores, que el cerebro nos lleve a Paco, o la memoria tenga ese automatismo no significa que sea cierto. En ese aspecto existe confusión»

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¿Cómo fue tu convivencia con Niño Miguel en Tharsis?

“Fue especial. Muy gracioso Miguel. Imagínate, mi maestro, mi ídolo, mi Dios y yo. Él con sesenta años y yo con cincuenta. Imagínate los dos juntos, cómo somos. Un desastre total (Risas). Me gritaba y me decía que dejara de tocar que le iba a volver loco. Me llamaba pesado. Él ya no tocaba, estaba malillo…

Hay que procurar ser creador como él lo fue, tener personalidad… y también acordarse de los antiguos, de la raíz”.

Y eso se ve mal, en el flamenco se echan pestes a los intérpretes, y eso es un error ¿o no?

“Yo en mis conciertos toco la granaína de Paco de Lucía “Reflejo de Luna”. Hay que quitarse los complejos. Hay que tocar su música. Es el genio de este siglo. Eso de que no hay que interpretar es una tontería. La buena música hay que tocarla. Aprenda usted la guitarra de Sabicas, de Montoya, de Paco… eso es el abecedario del flamenco. Pero vamos, que lo mismo que toco cosas de Paco me puedo poner mañana a tocar cosas de Gerardo”.

«Eso de que no hay que interpretar es una tontería. La buena música hay que tocarla. Aprenda usted la guitarra de Sabicas, de Montoya, de Paco… eso es el abecedario del flamenco»

Dime tres o cuatro nombres de la guitarra de ahora

“De mi generación yo tengo claro que ahora estamos tres guitarristas trabajando, a pesar de que yo he estado muchos años fuera de juego. Estamos Vicente Amigo al que quiero mucho, está Tomate al que conozco y somos como hermanos; y estoy yo. Ahora mismo somos los que estamos haciendo conciertos en España. Y me encantan.

El otro día decía en una entrevista que la competitividad es fuerte, pero a la vez es bonita. Porque hay respeto y admiración mutua”.

¿Y otros estilos?

“Yo casi lo que más escucho es música de jazz y clásica, relajante. Me gusta mucho. Mientras estoy limpiando mi casa, la cocina… pongo a Chet Baker, Miles Davies… y me relajo no sabes cómo”.

Y lo analizas, fijo

“No todo el tiempo, no te creas. Si estoy haciendo unos huevos fritos… (Risas) trato de concentrarme en la sartén, pero a veces se me va la cabeza y pienso si están en Fa sostenido mayor, o con el acorde de séptimo de tal….”

¿Después del disco qué pasará?

“Entonces Estrella [Morente] y yo sacaremos un disco de flamenco puro. De guitarra y voz. Desnudo. Ya vamos a hacer cositas pronto en su estudio de Málaga y nos acordaremos de los viejos. Tanto ella cantando como yo tocando. La idea es coger lo mejor de Borrull, de Ricardo, de Montoya…”

¿Qué guitarras tienes? El otro día te vimos con una de Mariano Conde

“Tengo también dos de Andrés Domínguez, de Triana. Que está haciendo guitarras muy buenas. Las de Mariano están muy bien también. Y sigo probado de otros, no te creas”.

Veo que tienes buenas uñas

“Ahora estoy contentísimo, porque como llevo vida sana, en el campo, el deporte… y noto que las uñas están más duras. Ahora no hace falta que me ponga tela en la uña. Ahora sólo lleva un pegamento japonés. Y me duran todo el concierto, no sufren tanto. Ahora puedo meter la mano tranquilamente y arriesgar”.

¿Quieres decirle algo a los aficionados?

“Que estoy muy agradecido a los aficionados de toda España. Por su apoyo y su entrega. Y la gente de mi tierra de Sevilla para qué contarte. Que desde que salí de prisión se han volcado”.

¿Qué tal allí?¿Tocabas?

“Sí, me dejaron tener guitarra y tocaba todos los días”

Conciertos gratis de Rafael Riqueni para el personal recluso. Fliparían en colores

“Qué leche gratis, el que quisiera una soleá me tenía que traer dos cigarritos. Y el que quisiera la taranta un cafelito (Risas)”

¿Sabían quién era Rafael Riqueni?

“Yo creo que no, pero conectamos bien. La experiencia fue positiva. Me llevé bien con todos. Creo que fui especial para ellos, y me lo decían. Y cuando me fui me dijeron que se quedaban muy tristes. Hice cuatro conciertos dentro y fue mucha gente”.

¿Creaste alguna pieza allí?

“Piezas no, pero falsetas sí. La experiencia de prisión me ha servido mucho, valoras más todo. El mismo caminar por la calle… se ve de otra manera. Te sensibilizas de verdad”.


(Días después de esta conversación los azares y las peripecias vitales de Rafael volvieron a jugarle una mala pasada. Los chalaos le mandamos desde aquí toda nuestra fuerza, apoyo y admiración)

@chalauracom

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