De nuevo vienen de fuera a ponernos en nuestro sitio. El caso de Amir John Haddad (Friburgo, Alemania. 28-8-1975) seguro que resulta especialmente doloroso a aquellos que crean que el flamenco se ha pervertido saliendo de los círculos cerrados de antaño. Este señor, que no sólo toca la guitarra flamenca de manera excepcional, es el máximo exponente en tierra patria del nivel de afición y profundidad que pueden tener los verdaderos aficionados al flamenco. Sean del rincón que sea. Ya es conocido por la afición y uno de los profesionales más respetados del mundillo de las cuerdas mediterráneas. Teníamos que quedar con él. Al flamenco le siguen teniendo que poner los puntos sobre las íes.
Texto: Pablo San Nicasio Ramos
“En España todavía hay complejos entre los músicos”
Tú eres alemán, ¿en tu país nos sacan mucha ventaja a nivel musical?
“Depende de en qué aspectos…”
Allí se les valora más
“Aquí no se valora, es cierto. No obstante yo tengo poca experiencia como músico profesional allí. Me he hecho realmente aquí. Sé, no obstante, que las producciones allí respetan el caché, hasta en las bodas. Allí no se regatea. Quizá el mundo latino ajusta más las fórmulas. Allí todo está más claro y es de agradecer.”
Pero no te irías
“Es que a mí me gusta el pulso de la vida en España. Tengo mi grupo de músicos, de amigos…aquí encuentro a músicos de muchas estéticas, quizá algo difícil en otros países. En España tengo algo muy interesante a nivel musical.”
Tu padre fue el culpable
“Mi padre es físico y fue a Alemania desde Palestina a estudiar. Y allí conoció a mi madre, colombiana. Él hizo sus conciertillos. No se dedica profesionalmente a la música pero siempre tocó, hubo instrumentos en su casa de Palestina…en la ciudad de Nazaret”.
Físico y músico, para que luego digan que los músicos sólo pueden ser unos perdidos de la vida
“Mi padre ha absorbido toda la tradición de su folclore. Que realmente es un reflejo del folclore de Medio Oriente. Los timbres de las voces, las escalas y algunos ritmos tienen bastantes similitudes con el flamenco. La cultura de Medio Oriente estuvo en Andalucía. Y en las Alpujarras, por ejemplo, se ven algunas cosas que dices…ohhh, ¡¡¡es eso!!!”
¿Y el folclore colombiano?
“Bueno, mi madre no estaba tan volcada con la música como mi padre con los instrumentos de cuerda. Es que yo con tres años ya estaba con las raquetas pensando que eran guitarras. Pero no con afanes profesionales. Mi padre lo hizo por pura tradición y transmisión cultural. Mi padre escuchaba música árabe, flamenca y clásica. Así que yo ya tenía mucho flamenco interiorizado antes de ponerme con un laúd o una guitarra. Escuchaba a Mairena, Sabicas, Niño Ricardo…”
¿Y quién fue el que te dio el soplo definitivo?
“Mi padre tenía un disco de Sabicas en directo, además de cosas de Paco de Lucía o Pepe Habichuela. Pero recuerdo unas grabaciones en cassette de un cantaor, Perejil, con las guitarras de Quique Paredes y Manolo Franco. Eran unas cintas de gasolinera compradas en Almería, porque nosotros veraneamos desde hace treinta años en Almería, y flipaba con ellas.”
Viniste a España
“Terminé la escuela en Alemania, hice el servicio social para no hacer la mili y me cogí la maleta y la guitarra y vine para acá porque ya no podía aprender más flamenco allá. Me bajé a Jerez a ver a Pepe Justicia, al que conocía de unas master-classes que había dado en Friburgo. Estuve un año con él dando tres clases a la semana. Como un loco. Tocando a muerte. Con Enrique de Melchor estuve en Córdoba, durante el Festival de la Guitarra. Tuve mucha suerte porque cogí mucho material. Hicimos mucha amistad, la verdad. Enrique nos tenía mucho respeto. Recuerdo que en los Jardines de Sabatini colaboré con Inmaculada Ortega en un espectáculo de ellos, Menese y Enrique de Melchor. Al final nos pusimos todos en el escenario y no había sillas y me cedió la suya para ponerse de palmero. Él de palmero. Menudo fiera.”
Tú eres más que un guitarrista
“Sí, toco más cosas. Todo más o menos autodidacta. Hice técnica de dedos y de púa a la vez. Y me da un poco igual lo que tenga que tocar porque todo lo aprendí a la vez, incluso los diferentes tipos de púa.”
Es una buena vía para el flamenco
“Es que además son vías muy cercanas realmente a la sensibilidad y la emoción flamenca. Mucho más cerca que otras músicas que tradicionalmente se han mezclado con él. Por lo menos a mí me lo parece.”
Hiciste diez años de carrera con Radio Tarifa
“Sí, la verdad es que es una carrera en toda regla. Luego cuando se acabó pues me tocó tirar en solitario y hacer mi camino. Fueron años en los que me puse las pilas en músicas mediterráneas y en todos sus instrumentos de cuerda. Así que cuando se terminó me empecé a mover solo y no esperar a que me llamaran. No te regalan nada, piensa en lo que quieres hacer y muévete. Con lo difícil que está todo como para quedarse quieto. No puede ser. Lo importante es que cuando cojas la guitarra puedas dar lo máximo de ti.”
Y aparece tu amigo Johannes Inhoffen y te dice lo de las guitarras
“Él distribuye muchas guitarras flamencas por el mundo, pero además es guitarrista. Es de Friburg como yo y me propuso hacer un disco con guitarras de diferentes constructores. Pero sin pretensiones comerciales y no recibimos ayuda de ningún guitarrero. Era sólo un homenaje a los diferentes luthieres del flamenco. Y me trajo de su tienda un montón de guitarras diferentes y fuimos probando a ver cuál era la más adecuada para cada toque. Así salió “Nueve Guitarras”. La verdad es que había muy buenas guitarras, de todas las épocas.”
“No te regalan nada, piensa en lo que quieres hacer y muévete. Con lo difícil que está todo como para quedarse quieto. No puede ser”
Tu casa tiene que ser inmensa, con la de instrumentos que tienes. Hasta una guitarra eléctrica de tres mástiles.
“Sí, bueno, es que a mí me flipan las eléctricas también, de hecho tengo más eléctricas que flamencas. El mástil superior es de seis cuerdas dobles, el segundo tiene siete cuerdas con un SI más grave. Da unas sensaciones muy bonitas, sobre todo en los finales. El tercer mástil tiene seis normales. Cada mástil tiene un bobinado diferente y bueno, la verdad es que sales con una guitarra así y un gorro y ya está, a echar fotos…” (Risas)
¿Esta vertiente rockera viene también de Alemania?
“Si, bueno, allí me juntaba con los colegas y escuchábamos piezas de guitarra eléctrica. Yo sacaba los riffs, pero no entendía como sacaban aquel sonido. No sabía que existían las guitarras eléctricas. Con catorce años compré la primera eléctrica al que ahora es mi técnico de sonido, Thomas.”
“9 guitarras” es tu segundo disco, mucho más mediático que el primero
“Pero existe, y se puede encontrar en las tiendas, sobre todo en las digitales.”
¿Qué es Zoobazar?
“Somos cuatro músicos que tocamos un poco de todo. Hasta ahora la mayoría de las músicas las he compuesto yo. Y ellos aportan sus experiencias de sonido para aportar timbres diferentes. Uno viene más de folk, otro del punk y rock y el percusionista, que viene más del flamenco.”
¿El futuro pasa por la especialización o por la versatilidad?
“Depende de las capacidades y visión del flamenco de cada uno. Yo no me he propuesto nada de antemano.”
Desde luego esto es más puro que otras cosas, otras convivencias del pasado, puestos a ponernos melindrosos…
“Es que esto es historia, tiene mucho de raíz flamenca, de la primera. Yo creo que Rafael “El Falo” ha acertado diciendo que soy un músico multiétnico, más que multiinstrumentista.”
Esa múltiple visión no es muy española
“Aquí se lleva mucho, por lo menos mucha gente lo piensa, que lo de aquí e lo mejó. No miran mucho fuera. Y artísticamente se valora mucho más fuera que dentro el flamenco. Sólo por eso merece la pena ampliar la perspectiva flamenca. Una música concebida como cruce de caminos, considerada como patrimonio de la Humanidad no puede ceñirse a un barrio o a una casa. Creo yo.
Aquí a veces los españoles reaccionan ante el flamenco de una manera un tanto confusa, no saben cómo reaccionar, como diciendo: bueno, eso es de aquí y ya está. Mientras que a veces los extranjeros lo ven de otra manera.
En España no se aprecia la tarea del músico como en otros sitios. Cuando vas a un concierto en España la gente tarda en entrar, la música ha sido ocio, algo subvencionado que te ponía el ayuntamiento gratis y la gente no se metía desde el principio. Fuera no te dicen ole, porque no te dicen ole, no lo saben. Pero se meten en tu mundo musical desde antes. El músico lo nota.
En el mundo latino cuesta entrar en calor pero luego la temperatura sube mucho más, sin embargo.”
“Una música concebida como cruce de caminos, considerada como patrimonio de la Humanidad no puede ceñirse a un barrio o a una casa”
¿Y con esa visión tan preclara, no te has llevado decepciones en tu día a día por estos lares?
“Claro. Y tienes que escoger sólo a la gente que te interesa y la que te aporta. Pero son muchos, no te creas.”
¿En qué nivel está España?
“La historia ha demostrado que España ha tenido siempre grandísimos artistas. Gente que ha creado escuela. Ahora hay un poco de resignación, parece que todo está más difícil. Ahora tienen que ser creadores y empresarios, saber de sonido, de psicología, de redes…la música es como una cajita de mantequilla que tienes que vender en un súper centro comercial.
Quizá aquí deberían creérselo más, no tener complejos. No salir con la camisetilla del otro día y a ver qué sale. No, no. Hay que creérselo y dar las gracias al público. Relajarse, no ver la música como un oficio. Otros grupos americanos desde el primer tema hablan al público, se lo ganan y los tienen entregados. Aquí no se habla tanto…la verdad es que el mundo anglosajón es el que ha inventado el mundo de la música moderna, lo tienen más asimilado. Y creo que además tienen una serenidad interior mayor. Se aceptan. Aquí los complejos matan el arte muchas veces.”
¿Proyectos futuros?
“El disco Dos con ZooBazar está hecho, a puntito de salir. Seguir con mis proyectos solo, mis cursos de verano en las Alpujarras…aquí en Casa Patas esta semana…en fin.”
¿Y a qué instrumento dedicas más tiempo?
“Antes estudiaba más. Pero ahora menos. No estudio, ahora solo toco. Mi estudio es el tocar. Y de todos los instrumentos creo que la guitarra flamenca y la eléctrica son las que más dedicación requieren. Hay que estar con ellas siempre.”
¿Cuál es más difícil para ti? Laúdes, eléctricas, flamencas…
“Va por rachas. La flamenca depende de todos los dedos. Es más desagradecida. Pueden pasar miles de cosas para que algo no salga. Por eso ver a McLaughlin con Paco de Lucía me parece algo asombroso. Eso, Pablo, es sobrehumano. Cómo se esforzó Paco para llegar ahí…es increíble. Siendo dos mundos diferentes, como son la púa y la uña.”