“Sigue tu camino y el tiempo no te fallará”

 

 

¿Han oído ustedes, flamencos cabales, hablar de Riki Rivera? Con ese nombre artístico Ricardo Rivera Mora (Cádiz. 1979) podría confundirse con algún salsero o personaje de la prensa “rosa”, pero no. Riki Rivera es un flamenco de los de conocimiento. Del Barrio de la Viña aunque nacido en el Mentidero, ya tiene un Goya y su cotización no para de subir. No sólo como guitarrista (Arcángel o “El Pele” lo conocen bien) también como productor. Quédense con su nombre y con su cara…

Texto: Pablo San Nicasio Ramos

Fotografías: Gema Lozano y  MOWLIHAWK2050


¿Lo de Riki?

“De un grupo de fusión que se llamaba “Levantito” que tocaba un poco en la época de boom de Ketama. Fue una época bonita”.

Y dabas clases de guitarra

“Sí, estuve con el maestro Herrera dando clases, aprendiendo el acompañamiento al cante y al baile. Y de ahí di el salto al carnaval. Realmente cuando estás metido en el círculo musical de Cádiz es muy difícil no involucrarse en el mundo del Carnaval. Ahí hay musicazos, poetas, actores… es una escuela buenísima. En mi caso fue un juego de aprendizaje que me vino estupendamente”.

Y luego eso no trasciende, por no sé qué razones, pero hay cada letra ahí… si en vez de por tanguillos, se pone en unos tientos y no se dice de dónde vienen…

“Quizá sea falta de arriesgarse y ver hasta dónde pueden llegar. Pero es cierto que no se ponen y son tremendas. En general en el flamenco se tienen que superar muchos estereotipos, prejuicios, hay una crítica muy fuerte…”

Conoces bien ese mundo

“Yo en el flamenco empecé con la Compañía Andaluza de Danza, con Javier Latorre. Hice y dirigí algunos espectáculos suyos, con música de Juan Carlos Romero, como en el caso de “Rinconete y Cortadillo”. Ahí estuvo Dani de Morón, figúrate. Éramos dos chavales.

Luego los dos estuvimos con Arcángel, y con “El Pele”. Y fui con él haciendo los directos del disco “Canto” que le hizo Vicente Amigo. No veas lo que fue eso para mí… yo que soy un gran admirador de Vicente. Mira que Paco llegó antes y me dio durísimo, luego Vicente me tocó otra fibra, luego Manolo Sanlúcar… maestros todos totalmente complementarios. Y luego Ketama, claro. Que me atrapó. Porque me gustaba el jazz, componer canciones… y todos queríamos ser Josemi Carmona en aquellos años.

Lo que te decía, con el tiempo me fui reconvirtiendo a la guitarra moderna. A armonizar de manera más avanzada. Me acuerdo que me veía todos los vídeos de Gerardo, Vicente, Paco… y tocabas, vivías la música. Era cuando realmente veías que eras capaz de hacer aquello y tocaba el cielo. Ahora ese material está muy al alcance de todos con las redes sociales. Pero en mis primeros años ver un vídeo de todos estos monstruos era un pelotazo”.

¿Quién no sabe tocar en Cádiz? Porque realmente todos sois un poco artistas desde muy niños

“Pues antes había más movimiento. Ahora hay pero nada en comparación con lo de antes. Hoy hay dos o tres grupos infantiles y antes había veintitantos infantiles y otras tantos juveniles… figúrate. Era un círculo musical en torno al carnaval brutal. No hay mejor escuela de música para un niño. Que luego fíjate, estuvimos en el conservatorio y muchos conceptos a los que aprendíamos a poner nombre ya los conocíamos de lo que veníamos haciendo en el Carnaval. Los dos años primeros de preparatorio con la flauta, las figuras rítmicas, las subdivisiones… eso era tedioso porque realmente ya necesitábamos más nivel. No éramos superdotados, pero llevábamos mucha música hecha”.

¿Y cuándo “peta” todo y tiras profesionalmente con la guitarra?

Con 19 años fui a Sevilla a tocar para bailar. Convencido de querer ser guitarrista flamenco. Antes había estado trabajando con Miguel Bosé, cuando su discográfica llevaba “Levantito”, el grupo de fusión de mis inicios junto a David Palomar, en la época del programa “Séptimo de Caballería” ¿Te acuerdas? Así que llego a Sevilla y me integro en el Ballet Andaluz, como te decía. Había muchos amigos que hoy están en el Ballet Nacional de España, hice con Rubén Olmo el Corral del Carbón algunas veces…

Y pasar con Javier Latorre fue otro paso más. Ahí aprendí no sólo a dirigir un espectáculo sino a ver, a imaginar escénicamente un espectáculo más allá de la música y de la danza. Después hicimos un espectáculo basado en Triana, en el grupo de Rock, y lo llevamos a la Bienal, al festival de Córdoba… aprendí mucho de Javier. La importancia de un silencio, las cosas que no se deben hacer…”

¿Y cuándo te independizas como artista?

“Justo después de la época de Javier Latorre doy con Montoya Musical, que llevaba a “El Pele” y empiezo a trabajar con él y a producir el disco a Julián Estrada. Hay ahí unos fandangos y una bulería mía. Algo súper bonito. Más tarde, en el disco de Guillermo Cano “Rincón del Pensamiento” me sucedió algo parecido, además fue un álbum que fue muy bien acogido. Digamos que son mis discos de debut. Había hecho lo de “Levantito” en mi época adolescente pero yo como productor sí se puede decir que ahí es, es mi debut. Y en 2003 conozco a India Martínez y, junto con José María Cortina, hicimos un gran disco y de nuevo aprendí mucho…”

La idea es que en ese momento ya empiezas a aprender de lo que se mueve en torno a la música, y eso no se enseña

“Eso es como el póker. No se enseña. Sólo se aprende haciéndolo y equivocándote. Todo en la vida sí, se puede estudiar, pero hasta que no te remangas y te pones a trabajar y piensas en echarle horas de trabajo, en el tajo… las horas de estudio y académicas, la técnica… eso es un 50%. La disciplina, el don de gentes, el saber estar, el ir a veces gratis pero conocer a este y aquel… eso es el resto. Y ese porcentaje marca la diferencia. Si uno tira del hilo se acuerda de aquel rato que fue a este sitio y conoció a aquel hombre y que le presentó a este otro y ahí empieza todo. Mi hermana me lo dice mucho, que vaya a este sitio o al otro. Tiene una intuición tremenda. Y adivina. Siempre pasa algo”.

«las horas de estudio y académicas, la técnica… eso es un 50%. La disciplina, el don de gentes, el saber estar, el ir a veces gratis pero conocer a este y aquel… eso es el resto. Y ese porcentaje marca la diferencia. Si uno tira del hilo se acuerda de aquel rato que fue a este sitio y conoció a aquel hombre y que le presentó a este otro y ahí empieza todo»

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Pero qué injusticia. Poca gente te conoce en el gran público del flamenco, como guitarrista flamenco y mira con quién has estado

“Ya, bueno. Me voy moviendo poco a poco de la guitarra flamenca a otros estilos. Yo nunca quise de todos modos, ser únicamente guitarrista flamenco, con todos los respetos. Porque a mi me gusta pintar, esculpir, estudiar el mercado del mármol, ¿me entiendes? (risas) Yo voy a sacar un disco, pero no será de guitarra flamenca solamente. Tendrá flamenco, por supuesto, con una rondeña, por soleá, pero también otras cosas, no una taranta de ocho minutos, por ejemplo. Tendrá otras pretensiones y desde luego no se centrará en una estética. Ahora, después del Goya es bueno que se viva el momento bueno en que estamos y eso lance el disco”.

Y el cine, y el pop…

“Me gusta investigar, sin miedo. Adentrarme en otros mundos. Y si me llama la orquesta de balalaikas de iraníes con sede en Nueva Zelanda, por decirte algo, digo sí de cabeza. De verdad. Soy inquieto, si toda la vida te tiras tocando por soleá, o sólo haciendo canciones… yo sería un infeliz. Y se lo digo a la gente que empieza. Que no tengan miedo y que sepan que el tiempo nunca falla. Si lo tienes claro, todo llegará. Yo tenía ansiedad de joven por tocar, por hacer esto y lo otro, pero todo llega. Y te ves un día llamando a Manolo Franco para tocar en un disco, o tocando cosas de Gerardo Núñez en un espectáculo de su mujer, ahí ví que todo llegaría.

Pasa como con India, que es una artista con mucho talento y tirón, que por hacer cosas distintas y salirnos de lo que solíamos hacer, nos ha llegado un éxito muy gratificante. Somos buenos amigos y hay feeling para crear, claro. Seguramente después del verano saldrá su disco”.

Explícame el proceso creador de Riki Rivera, las canciones, los singles

“Es sentarte con el instrumento a imaginar unos acordes y una rítmica. Luego cantar o imaginar una melodía que camine bien sobre esos acordes y que te vayan aportando cosas, silencios, espacios o sucesiones de notas en un solo compás, por ejemplo. De ahí pasarías a cantar esa melodía, pero sintiéndola como si tuvieras ya la mejor letra del mundo, y ves si funciona o no. Luego pasamos al texto, a visionar una historia, una escena o una situación concreta y describes, cuentas, relatas o dialogas con los personajes para así ir encajando frases textuales en frases melódicas. Adaptando y dejándolas bien, en su lugar, para que transmitan todo lo posible”.

Y que haya alguien que lo quiera recibir

“Eso ayuda mucho, cuando confían en ti de entrada. Otras veces te la tienes que jugar y tratar de sorprender. Pero fíjate, trabajo más relajado cuando alguien me encarga algo confiando en mí, con una buena sensación de entrada, cuando saben cómo trabajas y quién eres”.

¿Y tienes miedo a que se frivolice lo que haces?

“Bueno, pero para eso soy más cosas. El remedio es ser productor y tener un criterio de calidad, ser también un artista solitario como ahora que estoy dándolo todo con mi disco, o haciendo proyectos para alguna serie de televisión… es como si alguien que nunca escuchó guitarra flamenca oye de repente “Y Será Verdad”, tema que me encanta de Vicente Amigo, y piensa que hace un tipo de fusión con el pop y lo encasilla injustamente, porque Vicente tiene una obra ya creada de guitarra flamenca trascendental”.

Tu perfil me recuerda al de Josemi, y dímelo si me equivoco. Buen guitarrista, volcado en la carrera de otros, gran productor… siempre con las diferencias de edad, claro.

“Ojalá llegue a parecerme a lo que es Josemi Carmona, guitarrista al que admiro. Como a Rycardo Moreno, por ejemplo, que me parece que hacen una guitarra flamenca muy elegante. Yo en mi caso, trabajo constamente por crear algo que suene distinto a lo que hay, aunque es inevitable encontrar paralelismos. Hay otras diferencias, yo también me dedico a la composición de canciones activamente en solitario o con mi equipo”.

Y ese equipo ¿Cómo funciona?

“Trabajo a veces con David Santisteban y Gonzalo Hermida y nos reunimos. Y a alguien se le ocurre una melodía sobre una base que yo, por ejemplo, le llevo grabada de lo que se me ocurrió unos días antes, y luego le ponemos una letra. Después se arregla el estribillo…”

Me estás describiendo un parto

“Luego colocas una batería o un cajón. Al principio David y yo, por ejemplo, grabamos los pianos, las percusiones, todo. Queda hecha una maqueta y luego se produce con nuestros músicos que son importantísmos. Son musicazos con los que nos hemos cruzado y hemos dicho “este para mí” porque son cracks en lo suyo, somos el “Valdemoro Team” jajajajajajajajaja.

Es importante también saber que las palabras llevan música, hay palabras que tienen un acento especial. Como por ejemplo, SENTIMIENTO, que tiene un compás interno, CORAZÓN, tienen un sentido rítmico al que le viene bien una melodía determinada. ACTITUD, por ejemplo es una palabra técnica. No puede entrar tan fácil. Son ejemplos, como trucos que tenemos a la hora de encajar palabras en melodías. Y eso, estudiar esto, ya es un universo”.

Yo ya te veo en Miami, en Hollywood (Risas)

“Pues mira, viajo a Miami bastante porque la editorial nos pone en contacto con los autores de allí. Aquello, Miami, México… es algo brutal. Es un mercado impresionante. Ojo, allí ya vamos con cultura musical interesante y densa y se valora lo que hacemos. Pero también hay que decir el flamenco sólo es reconocido en determinados canales. Fuera de esos circuitos apenas se sabe de flamenco. Y ahí es bueno llegar para que conozcan el flamenco y abrir vías. Y cuando lo conocen se abren, con respeto y con admiración. De una manera noble, como se recibe una ofrenda”.

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