“El Photoshop siempre existió en la fotografía”

El flamenco le debe un buen puñado de favores a este fotógrafo. Paco Manzano (La Solana, Ciudad Real. 1955) ha puesto el objetivo y apretado el botón en algunos de los momentos clave de este arte y es posible que las imágenes mentales que todos tenemos de muchos de nuestros grandes héroes flamencos sean fotografías del amigo.

Fuimos a su exótico y precioso espacio vital en Vallecas y descubrimos un universo que explica en gran parte lo que vemos en libros, revistas, exposiciones y webs. Personalidad y arte con una cámara.

TEXTO: Pablo San Nicasio Ramos

FOTOS: Paco Manzano

Me sorprende muchísimo que no estuvieras tanto en el “Candela”. Yo te hacía un testigo de la “Movida” flamenca…

“Bueno, no sé si lo fui o no, pero en “Candela” concretamente habré estado cinco veces en toda mi vida. Bien es verdad que alguna de ellas fue épica. Tengo una foto de Carlos Habichuela y Juan Habichuela en pleno día dándose collejas en la barra mientras estaban en una mesa Emilio de Villota y Enrique Morente. Esa foto mola…”

Tú también has hecho y haces fotografía de circo. Pero ¿Qué fue antes? 

Fotografía de peluquería de señoras”.

¿Qué me dices?

“Lo que oyes. Yo es que nací en una peluquería. Mi madre era peluquera de señoras y yo me crié allí. Ahí estaba yo con siete o diez años, y ellas querían que Paquito les lavara la cabeza porque lo hacía muy bien, no sé… y con los años he perfeccionado la técnica. Masajear la cabeza y la cara es algo que produce un gran placer. Eso con los años me ha servido (Risas).

Bueno, luego me fui a estudiar interno a Tomelloso, estudié magisterio en Ciudad Real y a la vez era atleta. Hacía salto de altura, de longitud, sesenta metros lisos… La verdad es que te pones a mirar mi vida… y nunca debía haber hecho fotos de flamenco. No me preguntes por lo que es una soleá o una seguiriya… que aún dudo mucho. Sé lo justo de flamenco, más bien tirando a nada que a algo.  Le tienes que dedicar un tiempo, no a verlo o captarlo únicamente. Tienes que abrirte al análisis, el estudio… y sólo lo he hecho cuando he tenido realmente que hacerlo. Pero sigo confundiendo lo grave con lo agudo, así que imagínate… no memorizo los saxos (tenor, alto, bajo…) es como no saber inglés. No me pongo y punto.

El caso es que no cuajó lo del magisterio y a raíz de un accidente de mi padre me puse a trabajar. Vine a Madrid y trabajé vendiendo productos de peluquería femenina”.

“No me preguntes por lo que es una soleá o una seguiriya… que aún dudo mucho. Sé lo justo de flamenco, más bien tirando a nada que a algo.  Le tienes que dedicar un tiempo, no a verlo o captarlo únicamente. Tienes que abrirte al análisis, el estudio…”

Lo que ahora se conoce como comercial

“Exacto. De tintes, champús…la química para el pelo de las mujeres. Además sabía aconsejar en el maquillaje facial. Yo era un auténtico sueño para las damas (Risas)”.

Joé pero yo vine a preguntarte por tus fotos

“Siete años después me dediqué solo a hacer fotos, cuando me echaron del trabajo. Pero bueno, antes ya hacía por mi cuenta. Un amigo había hecho un curso de fotografía y cogimos conocimientos. Yo me iba a ir a la India, tenía mi primera cámara profesional que había comprado con el dinero de vender bocatas en las fiestas de San Isidro, cuando se celebraban en todo Madrid, no sólo en la Pradera.

Pero ¿qué pasó? Que no me fui a la India porque no me dieron la indemnización del curro. Me tuve que quedar por aquí…y me fui a Sevilla a hacer las fotos de un campeonato de peluquería. Es un mundo ese, por cierto. Tú llegas, haces las fotos de las modelos… y nada, salió bien y luego me fui a otro a Valencia. Me divertía muchísimo.

A la vez que este certamen de peluquería se celebraba, estaba la Feria de la Música de Valencia. Allí vi a unos conocidos, de casualidad, que estaban exponiendo sus amplificadores. Me pidieron que les hiciera unas fotos. A la vez había revistas de música, como “Showpress» o «Músicos”, unas muy importantes que estaban exponiendo. Así que me puse a hacer fotos y aprender una barbaridad de fotografía musical. Fue una clase magistral continua gratis. Además, conocí a mucha gente que luego me introdujo más en serio en el mundo de la música.

Ya de vuelta en Madrid la gente de los medios musicales me dijeron que si quería colaborar con ellos. Y de buenas a primeras estaba fotografiando en Barajas a José Luis Perales. Y de ahí a llegar al entorno de Luis Ribalta. Uno de los que más sabían y movían de música, tenía una agencia de management y me decía los conciertos que había. Recuerdo que el primero que hice con él fue el del Nuevo Mester de Juglaría en Cuéllar (Segovia). Cosas que pasan en este mundo absurdo”.

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Dices mucho que el mundo es absurdo

“Porque lo es, todo es mentira”.

Pero una cosa es ser falsa, que estoy de acuerdo, y otra ser absurda. Le das sentido negativo.

“Lo veo todo como una gran farsa. No le veo mucho sentido a esto. Lo que antes era represión ahora se supone que no es y resulta que estamos mucho más reprimidos. Antes se tenía visualizado lo que te quitaba la libertad. Ahora está oculto. Todo es muy hipócrita, ¿Libertad? ¿Democracia?…venga ya”.

Bueno, tenemos que hablar de flamenco

“El flamenco… claro. El Ministerio de Cultura, a través de la oficina llamada OCA, organiza conciertos de flamenco, con el asesoramiento de Luis Ribalta. Y él me dice que, claro, que Paco tiene que ir a trabajar y echar fotos en la primera Cumbre Flamenca del año ochenta y cuatro. Me pagaban bien, la verdad”.

¿Cómo estaba la profesión?

“Se cobraba peor que en un periódico, pero bueno, de vez en cuando te daban trescientas mil pesetas. Y aunque fuera en cobros de tres meses era una gloria. Con eso pagué la entrada de mi casa…”

Sigamos con el flamenco

“Pues eso, seguí con la Cumbre Flamenca, pero hacía también circo, jazz, salsa…y mucho teatro. Pertenecía al equipo escénico del Teatro Gusarapo. Y aprendí muchísimo de escenografía, de luces, de montaje…y a la hora de fotografiar ayuda.

En el flamenco recuerdo los primeros años, cuando fotografié a Sabicas primero en el Hotel Emperador y luego en el teatro en Madrid. Vino a una Cumbre Flamenca. Yo no lo conocía, pero se veía que era una auténtica institución. Siempre me han llamado más la atención los mayores del flamenco. Aquellos que han hecho historia en esto… Fernanda, Bernarda… aquella foto de Sabicas fue luego publicada en el New York Times porque cuando se le hizo el homenaje con Paco de Lucía y Jerónimo en el Carneggie Hall no tenían. Y por supuesto que la cobré. Allí es ilegal no pagar la foto, es un trámite obligatorio. Más o menos como aquí (Risas)”.

“Siempre me han llamado más la atención los mayores del flamenco. Aquellos que han hecho historia en esto… Fernanda, Bernarda… aquella foto de Sabicas fue luego publicada en el New York Times porque cuando se le hizo el homenaje con Paco de Lucía y Jerónimo en el Carneggie Hall no tenían”

¿Algún artista especialmente fotogénico?

 Recuerdo sobre todo a los menos fotogénicos. No te los diré… bueno, bromas aparte, fotogénico era Farruco, por favor…es que no hacía ni falta que bailara… se colocaba y esa imagen…, Chocolate era muy fotogénico también”.

¿Has hecho recuento de lo que tienes?

“Bueno, se ha publicado muy poquito de lo que he hecho. Creo que en analógico tendré unas trescientas mil fotos y en digital tendré más de un millón…no se puede contabilizar. Antes hacías tres conciertos con treinta y seis negativos. Ahora todo ha cambiado”.

¿A mejor o a peor?

“No es comparable. Es otra historia. El cambio de analógico a digital ha facilitado mucho la tarea a mucha gente. Pero bueno, sigue siendo diferente ser fotógrafo del hecho de hacer fotos, está claro. Muchos no saben encuadrar ni otras cosas. Todo es más inmediato, pero no me hierven las tripas por ello. Hay gente que hace cuatro años no sabía hacer fotos y ahora el mundo digital hace que las haga muy buenas porque también su aprendizaje se ha acelerado. Lo que sí te digo es que los fotógrafos de siempre las siguen cobrando”.

Y ahora, como está todo ¿se puede vivir de esto exclusivamente?

 No sé, seguramente los habrá. Hay gente que ha cobrado mis fotos y todo, fíjate qué cosas pasan. Pero mira, en esta vida hay que evitar ir al juzgado y al hospital, aunque se tengan motivos. Y los derechos de autor en fotografía están legislados, no te creas que no tenemos nuestras armas para defendernos. Pero hay tanto asalto y atraco al fotógrafo que, bueno, a veces paso.

Fíjate, el flamenco es algo que he visto siempre para una minoría. En el flamenco hay cuarenta o cincuenta. No sólo somos pocos fotógrafos. Son pocos de todo. Y es una familia en la que lo que realmente mueve dinero es el baile. Alguna vez vi como en mitad de un festival se iba la gente en cuanto acababa la parte de baile. Pasaba del cante. La gente escucha poco flamenco. Y ¿por qué los artistas al final acaban siendo conocidos más allá de los aficionados flamencos? Porque no hacen flamenco. Y podemos decir tantos y tantos nombres… mira que hay artistas buenos en el flamenco y nadie los conoce. Incluso siendo figuras”.

“el flamenco es algo que he visto siempre para una minoría. En el flamenco hay cuarenta o cincuenta. No sólo somos pocos fotógrafos. Son pocos de todo. Y es una familia en la que lo que realmente mueve dinero es el baile. Alguna vez vi como en mitad de un festival se iba la gente en cuanto acababa la parte de baile. Pasaba del cante. La gente escucha poco flamenco”

Publicado de Paco Manzano sólo hay un libro, “Caballeros Flamencos”, y con el material que tienes, me parece tan poco…

 Tenía previsto otro, “Las Damas del Flamenco”, pero al final cosas que pasan… se paró y está esperando que yo un día me decida. Pero pronto habrá diez o doce libros míos, ya lo verás. Hace no mucho me sugirieron digitalizar todos mis negativos, pero dije: ¿Y qué haré cuando mis fotos estén perdidas por el Mundo y yo sin saberlo? Pero si ha habido hasta exposiciones de mis fotos ¡¡y no me habían avisado!!”.

¿Qué grado de cocina-photoshop tienen las fotos flamencas?

 Antes se hacían las cosas de forma manual. El photoshop siempre existió. Desde las famosas fotos de Lenin en las que se quitaba a gente concreta, a las que se les añade brillo… ahora se hace más rápido y con más posibilidades, pero los retoques han existido siempre”.

¿Qué notas raro el flamenco con respecto a otras músicas?

“Es un mundo particular, como todos. Se basa en círculos. Como el de la peluquería de mujeres o el de los coches. Quizá el flamenco no es un mundo consciente del todo de su realidad. Los teatros hicieron olvidar al tablao como espacio inicial y de nacimiento de esta música, y todo se ha cambiado de contexto.  Aquí ha venido Bill Evans a tocar por un dinero mientras una chavala que sacaba su primer disco de flamenco ganaba el doble. Tenía un caché tal. No se trata de pedir sólo un caché y quedarse ahí. Se trata de saber que lo generas. Rocío Jurado era la que más pedía, pero sabía que generaba ese dinero y era rentable, para ella y para su gente, incluyendo su mánager”.

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