“ME LLEGARON A DECIR DE PEQUEÑO QUE NO TENÍA APTITUDES PARA EL PIANO”

Entrevistamos a Abdón Alcaraz (Murcia, 16-XII-1976). ¿Cómo que quién es este hombre? Ante todo uno de los principales baluartes que tenemos en el piano flamenco. Encuadrado en la primera generación más o menos numerosa de pianistas flamencos (y de más cosas) donde es la formación rigurosa y multicultural la que rige, más allá de castas o linajes. Aquí hay conservatorio, calle, multitud de países y músicas a las espaldas y sobre todo afición. Todo junto. Presenta su nuevo “Bolero Flamenco”, segundo disco tras su archipremiado debut, y qué mejor sitio que nuestra web para saludar a la afición.

                                                                                      Texto: Pablo San Nicasio Ramos

Fotos: Miguel Peñalver

¿Eres músico de dinastía, Abdón?

“La verdad es que ya me hubiera gustado a mí pertenecer a algún tipo de dinastía. Sinceramente, todo hubiera sido mucho más fácil. La verdad es que mirando atrás sólo tengo una herencia musical, y quizá la encontré tarde. En mi familia sólo mi abuela materna cursó estudios musicales y todo esto antes de la guerra. Si bien es cierto que ella me motivó y ayudó en el inicio de mis estudios musicales siempre, pero ya hace demasiado tiempo… Ella por aquel entonces ya no tocaba apenas el piano y, bueno, tampoco se dedicó a ello de manera profesional, eran otros tiempos. Eso sí, creo que el espíritu, el alma, los tenía. Las dinastías no marcan al músico en líneas generales, salvo para hacer que este camino sea más llano en algunos puntos.”

Entonces,  ¿por qué músico y por qué el piano?

“Yo empecé a los cinco años a tocar de oído. Decían que era muy revoltoso y que me regalaron un teclado para ver si me calmaba. Así fue en principio, quizá mis padres no esperaban que siguiera en esto de la música. Ese piano la verdad es que me revolucionó y condicionó mi vida para siempre. Como siempre digo, al piano no se le elige, él te elige a ti. A mí me llegó de niño, primero de forma autodidacta y después estudiando en el conservatorio la carrera superior de piano. Hoy en día es un trozo de mí. Quizá el instrumento más sincero a través del cual puedo expresar mis inquietudes, sentimientos, mi poema, mi canción. ¿Por qué músico? La verdad, porque no tengo más remedio, quizá si no pudiera hacer música más, moriría o me volvería loco. Es mi vida.”

En el conservatorio ¿eras de los díscolos? Lo pregunto porque muchos flamencos las pasaron canutas con sus profes clásicos. Tanto en guitarra como en piano, por sus ansias “rebeldes”

“La verdad es que siempre fui inquieto y revoltoso, incluso me llegaron a tachar de alumno problemático. Eran tiempos de niñez. Ahora miro a ese niño que fui y le daría grandes consejos. Por desgracia en este país en los conservatorios no todos los profesores están verdaderamente capacitados para saber entender a alguien con talento, creatividad, con inquietudes. Ahora los tiempos cambian y todo gracias a que cada vez hay más músicos de verdad en los centros educacionales. En mi caso me llegaron a decir que no valía para el piano. Fue difícil, pero quizá si no hubiera tenido esa presión y esos inconvenientes no habría salido de mi cascarón y ahora estaría sentado en una silla en una clase delante de un alumno preguntándome que fue de mí. No es que no adore la docencia, que si la adoro, de hecho estoy en lista de interinos para profesor de conservatorio, y de vez en cuando me llaman. Pero la verdad es que estos “profes clásicos” tienen un gran defecto. No todos pero si su mayoría, no crean música. La música es un lenguaje, si no eres capaz de expresar tus propios pensamientos, sentimientos y emociones, de que te sirve ¿para ser un loro? mejor dedicarse a otra cosa.”

“La música es un lenguaje, si no eres capaz de expresar tus propios pensamientos, sentimientos y emociones, de que te sirve ¿para ser un loro? mejor dedicarse a otra cosa”

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Parece, más allá del conservatorio y leyendo tu currículo, que fue antes el jazz que el flamenco ¿Es eso cierto?

“Bueno la verdad es que si te digo que una de las primeras piezas que compuse en mi vida fue “Gitana” con catorce años (tema con el que gane el concurso del Festival del Cante de las Minas en 2010) ¿Te lo creerías? Primero fui una esponja, así lo creo. Me empapé de todo lo que tocaba, sea jazz, sea rock (soy “Queen-nómano”), sea Bach, sea Chopin, Debussy, funk, flamenco y lo que no es flamenco. Lo que ocurre es que al no ser, como tu bien decías antes, de una dinastía flamenca las cosas tienen otros tiempos. Mi encuentro con el flamenco más de lleno fue muy reciente, quizá hace unos catorce o quince  años. Si bien es cierto que no hacía mucho más tiempo que estaba tocando jazz. Quizá por mi entorno fue mucho más fácil aprender en el jazz porque estaba más de mi mano. La verdad no había tanto músico flamenco hace esos años. Hoy en día los chavales que tocan el piano, bajo o la batería o lo que sea, encuentran en el flamenco una vía para adquirir un conocimiento musical mucho más profundo. Evidentemente hay más material. A mí me toco la época en la que el flamenco era otra cosa, eran tiempos de pintar y romper moldes. Aunque yo siempre digo que lo que yo toco es música, mi música. Con connotaciones de flamenco de jazz y de otras cosas.”

Lo de productor es algo que mucha gente se preguntará ¿en qué consiste y qué tiempo dedica un artista a la producción de su propio disco en relación a la composición, grabación…?

“Producir un disco es, como yo digo, hacerlo de la nada y darle forma. Es como ser mujer y tener un hijo. No es lo mismo que salga de tus entrañas que ser partícipe de su creación desde el mero  paso compositivo-creativo. La idea de hacer “Bolero Flamenco” (mi último trabajo) nació en La Habana tras conocer a Jorge Reyes (contrabajista de Irakere) y a su vez también, todo sea dicho tras empezar a trabajar con Verónica Sobrinos (cantaora cartagenera). Recuerdo por el mes diciembre de 2012, cuando toqué en el Festival de Jazz de La Habana como fin de gira “Reikiavik”, que se quedaron prendados de ese disco, en especial de los temas “No queda más” y “Será mejor así” ambos de forma bolero-canción pero con connotaciones flamencas reales. Y fue además al cantarlos Verónica Sobrinos cuando Jorge me comenta: “Oye compadre por qué no haces un disco con temas originales en forma bolero-flamenco, eso sería tremendo chico”. Yo tenía bastantes canciones guardadas en el cajón de mi mesilla de noche, temas que quizá se hubieran quedado ahí ya que, obviamente, mi camino estaba dirigiéndose más al tema pianista solista y quizá no pensaba en ese momento darle tanto protagonismo a otros instrumentos y mucho menos a la voz. Y además hacer un disco en ese tapiz exigiría darle un toque menos flamenco. No obstante, dentro de mí existe esa necesidad de, como te he dicho antes, hacer mi música, aunque en este disco encuentras flamenco por muchos lugares, creo que ocupa su lugar preciso. La única manera que tenía de afrontar este proyecto era desde la auto producción musical, ya que todo estaba en mi cabeza y no había tiempo para andar haciendo maquetas, mandándolas a un productor para que seleccionase temas, haga arreglos y demás… Además ¡qué carajo! me apetecía mucho probarme en la experiencia de producir mi disco, como otros muchos músicos hacen. Producir fue hacerlo todo, desde componer armonías, melodías y letras. Orientar los temas hacia los compases que utilizo, ya sea desde el típico de bolero al de solea por bulerías. Luego dirige la grabación, edita (aunque poco siempre hay que editar) y dale forma a la música para que suene a lo que tiene que sonar. La grabación, mezcla y masterización como en “Reikiavik” se hizo con los hermanos Baselga en los estudios Infinity. Junto a ellos hice la mezcla y ahí tenéis el resultado.”

“Solamente el hecho de tener el sentimiento que te vas a ir de este mundo te hace que empieces a valorar las cosas que tienes, pero también en cierta manera a asumir que nada de lo que eres (socialmente) ni posees te pertenece, que lo cierto es que una mañana te vas  y lo único que te llevas es el bien que has hecho a los demás”

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Mucho curro es eso

“En mi caso producir este disco fue un trabajo de “30 horas diarias” (risas) durante un mes aproximadamente. Llegue a mi extremo, ¡menudo calentamiento de cabeza! Pero cuando lo terminé cayó esa lágrima de orgullo que sólo cae en momentos verdaderamente especiales. Conseguí lo que quería, contar mi historia, las letras hablan de mi vida en hechos reales, y además quise hacer un disco generoso para con la música, en verdad mi propósito era poder unificar todas las músicas en una sola. Como tú dices dándole a cada músico lo suyo. Fue una gran odisea pero llegué a un hermoso paraíso.

Aunque no estuve solo, conté con mucha ayuda de todos los músicos que participaron desde los cubanos de Irakere Jorge Reyes y Germán Velazco hasta el grandísimo Jorge Pardo o Toni Zenet, y por supuesto la grande Verónica Sobrinos. A nivel de Producción y organización también conté con la ayuda de James Nombela en el aspecto ejecutivo y como coach manager para la grabación. Fue vital y absolutamente necesaria. Fue una odisea que obviamente cuando terminé no hubiera querido repetir, pero hoy en día ya me va apeteciendo empezar una nueva aventura de este tipo. Fue absolutamente genial”.

Me parece que cubres bastantes registros que no se abarcan por los pianistas flamencos. Encuentro un hueco más jazzero en plan combo que no hay en otros y te veo más compositor camerístico, no tan improvisador. En el sentido de más calculador, más de tenerlo todo controlado, que la media del gremio flamenco. ¿El conservatorio pudo influir?

“Yo creo que influye todo, este disco es algo especial porque perseguía el sueño de hacer la música una. Inevitable es darle un toque flamenco al piano como ocurre en temas como “Longina” o “Cubanita”, pero igualmente arriesgar y desarrollar el lenguaje de jazz era vital ya que en cierta manera está implícito en mi lenguaje. El conservatorio influyó, por supuesto, para utilizar los conocimientos adquiridos, ya sea a nivel compositivo como a nivel instrumental. El sentido del disco es camerístico porque todos los instrumentos tienen su importancia. Yo hablo a través de todos los instrumentos. Quizá en eso consiste la dificultad de este disco, en trasladar tu alma al instrumento de otra persona sin arrebatarle su propia alma, y mucho menos quitándole su propia expresión musical; no se trata de controlar los momentos, sino más bien de conseguir que cada nota se convierta en un todo. Este disco tenía un lema: “Menos es más”, y de lo primero que había que recortar era de mi propio orgullo y ego, siendo generoso para con los demás. En cierta manera ese es el mensaje, se podría haber hecho de otra manera pero nunca mejor, o al menos eso pienso yo.”

¿Estas ideas llevaban mucho en tu cabeza?

 “Este disco habla de mi vida y los temas que encuentras están compuestos entre los años 2009 y 2013. Hay un poco de todo. Mucha profundidad en las letras, mucho trabajo con las melodías, precaución en las armonías y mucho cuidado con las bases rítmicas. Es el disco que en cierta manera siempre quise hacer pero nunca encontré momento. Es un trozo de mi historia. Quizá lo llevo trabajando desde siempre o al menos eso me parece a mí.”

Encontré al primer disco más flamenco. No sé qué opinas tú

“Para mí, la verdad, no creo que sea ni más ni menos flamenco. Pienso que el enfoque es diferente. En “Bolero Flamenco”, como te he comentado, mi intención es tratar de encontrar nexos de unión entre las diferentes músicas, ya sean del mundo latino con el bolero y montuno, ya sea desde el mundo anglo-sajón con el jazz o ya sea desde el mundo flamenco. La historia era tratar de hacer un disco en el que se demuestre que los orígenes de la música son para todos los estilos iguales y eso hace que a la hora de unirlos se pierda ese sonido que caracteriza a cada uno. Si bien es cierto en este disco encuentras muchos toques flamencos desde por bulerías como en “Cubanita”, encuentras una más que currada soleá en “Bolerenco” o una solea por bulerías en “La música”, pero también hay temas con voz flamenca y compas de bolero “De mi pa´ ti, “Podría ser mejor”, “Nos separó la luz”… hasta me he atrevido a hacer una versión de uno de los primeros boleros de la historia “Longina” de Manuel Coronas y darle un toque por levante. En este tema se escucha un pasaje que suena a fandango minero. Quizá el tema menos flamenco de forma sea el que canta mi compadre Toni Zenet “Decir adiós”, pero te aseguro que si lo hubiera cantado el Cigala o Miguel Poveda verías como si que tiene flamenco escondido. Por no hablar de los quejíos que se escuchan en “Los cantos de la novena”, quejíos y Beethoven, con toda la intención, es mi mensaje, como dice la canción: “Una luz que no te ciega los ojos siempre te hace vivir”. Qué se yo, quizá no está tan claro o tan presente el flamenco en este disco como en “Reikiavik”. Pero si lo escuchas detenidamente puedes encontrar esos sonidos que aunque melódicamente persiguen otros caminos, se vienen a encontrar con el flamenco inevitablemente.”

“Hay una vertiente que destaca, entre pianistas, heredera de Chano Domínguez aunque yo me atrevería a nombrar incluso al más grande, que ya es eterno, hablo de Paco de Lucía”

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Impresionante lo de las colaboraciones. Un lujo lo de Irakere. Lo mejor de lo mejor…das envidia

“Bueno me gusta hablar de personas, Jorge Reyes y Germán Velazco; Irakere es un grupo musical que ya pertenece a la mejor Historia de la música. En mi caso nuestro encuentro fue en el Festival de Jazz de La Habana, allí me presenté con Verónica Sobrinos al cante y tuve que improvisar una banda de músicos de la tierra. Ya sabes que en Cuba hay cero presupuesto para hacer los festivales, y en mi caso por desgracia llegue tarde para solicitar algún tipo de ayuda económica, aunque nunca es tarde, la verdad en Diciembre de 2012 estaba en España la cosa bastante negra. La cuestión es que tuve que improvisar una banda de urgencia en Cuba y así fue. Jorge Reyes me invito a asistir al festival y fue el que busco a los músicos. Allí empieza nuestra unión y fue entonces cuando salen las amistades, Jorge Reyes al contrabajo, y Germán Velazco en el saxo soprano, ambos de Irakere, fueron los alfiles de aquella aventura. El hecho de ver cómo era posible que un cubano de cuba (no de los que viven en España) fuera capaz de entender y tocar temas como “La Casona” o “Reikiavik” fue lo que me dio fe para entender que se podía ir un paso más y hacer este precioso disco “Bolero Flamenco”. Fue el inicio de todo. Hablar de Jorge Pardo, Toni Zenet, Enrique Heredia “Negri”, Manuel Tallafé, Öve Larsson, Miguel Ángel Orengo, Verónica Sobrinos, Paco Botía, Gautama del Campo o José Taboada, que son los nombres de los colaboradores en este disco. Ellos son amigos y los amigos siempre se ayudan. Ha sido un verdadero honor contar con su ayuda y más aún su amistad.”

A ver cómo te lo formulo, es una pregunta poliédrica. Tu piano es conocido por los flamencos, sin embargo, es una impresión, se te ve más programado en festivales de jazz ¿eso responde a que tu estética es más jazzera? ¿A qué comenzaste tocando más en ese ámbito y cuesta salir de esa inercia?

“Eso es una verdad aunque he de decirte que últimamente tampoco se programa a tanto pianista en los festivales flamencos, quiero pensar que la crisis y los recortes en los presupuestos han influido muy mucho en esto desde 2011 que fue cuando comencé mi andadura a nivel más profesional. Es bastante complejo llevar una formación de sexteto y en ocasiones hasta octeto para un pianista de fusión y, siendo sincero, a día de hoy sigo trabajando en hacerme un hueco entre los grandes. Pienso que es arriesgada para un festival de flamenco mi propuesta. En el mundo del jazz quizá es más sugerente ya que, y teniendo en cuenta que hay mucho de jazz en mi discurso musical, les parece diferente. Este año he presentado mi propuesta para la Bienal de Sevilla, no sé si les resultará suficientemente sugerente. He de decirte que en el Festival del Cante de las minas de La Unión encuentro un gran apoyo y, por supuesto, aunque este año no presentaré el disco en el propio festival, si que estaré en la mina Agrupa Vicenta tocando “Bolero Flamenco” con un piano por primera vez (ya veremos por donde lo metemos). Ya me gustaría que se me tuviera más en cuenta en los festivales flamencos nacionales, o al menos como se me está teniendo en otros países como Israel, EEUU, Cuba, México, Francia y otros muchos tantos ya que; aunque el disco y mi trayectoria pueda pasar por jazzera te aseguro que en mis conciertos hay más “sangre que cabeza”, más corazón en sí, más flamenco. De hecho he completado una de las deficiencias de mi espectáculo incorporando baile. Como te digo, una cosa es lo que se hable y otra lo que se escuche, vea o sienta. Y en este punto pienso que mi estética actual y el sentimiento del directo son muy flamencos.”

El piano flamenco tiene cada vez más y mejores intérpretes. A los consagrados Dorantes o Diego Amador, se unen un montón de jóvenes como tú, Ariadna, Monroy… ¿ves tendencias o escuelas pianísticas ya o no hay tantos todavía para ver corrientes estéticas definidas?

“Bueno es algo osado hablar de esto. Si bien es cierto hay una vertiente que destaca, entre pianistas, heredera de Chano Domínguez aunque yo me atrevería a nombrar incluso al más grande, que ya es eterno, hablo de Paco de Lucía. Pienso que esta tendencia sí que es real, esa búsqueda incansable por quebrar la armonía típica del flamenco y hacer algo distinto ya es una realidad. Hoy en día cada pianista es un mundo, su propio mundo. Es difícil hablar de escuelas como tal ya que no las hay (es algo que está en proceso y será una realidad en poco tiempo). Hay Internet y comunicación mundial, lo que hace que puedas aprender de las últimas tendencias musicales del flamenco como hacer una mirada hacia el pasado y desde tu casa estar escuchando al gran Antonio Chacón o a la mismísima Pastora Pavón y por qué no a “Rojo el alpargatero” o incluso a Arturo Pavón al piano. Eso realmente es importantísimo para cualquier músico que se preste a entregarse en cuerpo y alma al flamenco. Pienso que la historia se escribe y en concreto esta todavía se está escribiendo.”

“Dejemos de hablar de conservatorios, y de músicas conservadas”

¿Das clases de piano además de las coyunturales interinidades? Te lo pregunto en las dos vertientes. Si das máster clases, trabajas en algún conservatorio o escuela o si también sigues metiéndote en seminarios, cursos por ahí…

“Pues la verdad es que con todo el ajetreo de viajes y grabaciones que llevo desde 2010 no he sacado la energía para dar clases a nivel privado. Si bien es cierto sí que ayudo a muchos músicos y oriento pero sin pedir nada a cambio. En cuanto al conservatorio, me hace mucha gracia que me preguntes al respecto. Tristemente empiezo a creer que jamás tendré un hueco dentro de esa “organización” o al menos a la que a mi tierra (Murcia) se refiere. Aunque pertenezco a la lista de interinos, está la cosa más que difícil para que te llamen y por desgracia las próximas oposiciones me temo que tardarán al menos cuatro años más. Es por ello que estoy desangelado en ese aspecto. No obstante y a término personal te comentaré una anécdota al respecto, la cual hace que vea cada vez más lejos la posibilidad de pertenecer a la “organización”. Recientemente me convocaron para cubrir una baja de pianista acompañante. Lo que como su nombre indica se trata de acompañar a los alumnos con instrumentos monódicos para que puedan darle mejor expresión, entre otras cosas a las obras que estudian específicas para su instrumento; ya que no tienen a su disposición una orquesta. Bueno, pues decirte que hacen una prueba de aptitud a los profesores (a pesar de haber cursado una carrera) porque se entiende que no todos saben acompañar a un instrumento debidamente. Decirte que por desgracia no fui apto para ese puesto. Según el tribunal no tengo técnica suficiente para acompañar a un instrumento monódico en el conservatorio. Con esto te lo digo todo. Triste ceguera la que se genera en estos centros, pero real.

Dejemos de hablar de conservatorios, y de músicas conservadas. Prefiero hablar de lo bonito que es enseñar. La enseñanza debería de ser gratuita en la tierra, eso si la enseñanza musical también es cierto debería de estar indicada para los seres humanos que tienen el talento musical. Por desgracia aunque muchos crean que lo tienen no es verdad. Y eso es algo que no se puede adquirir. No se puede creer que todos los músicos sean iguales. Es por ello que una enseñanza gratuita y libre le daría a cada uno lo suyo. Y de eso se trata. Porque todos somos distintos en nuestros talentos, aunque se puede buscar una generalización. Es triste que piensen que en una fábrica de conservas se puede aprender algo que no sea a contar o pesar.”

Para terminar y antes de que lo olvide, hay un tema que coincide con una rumba de Vicente Amigo en el nombre ¿lo sabías?

“Pues no lo sabía, sí que me suena ahora que me lo comentas. Pero quizá el titulo es distinto en cuanto al sentido. El tema “De mi pa´ ti” es un tema que compuse cuando me diagnosticaron el cáncer de testículos, y pensé que iba a morir. El “mi” es mi yo músico y el “ti” es mi yo normal el que no toca y el que se enferma. Esa canción habla de eso. Me digo a mí mismo cosas, verdades. Por eso dice que “Será que amanece temprano y las cosas que amamos como vienen se nos van”. Me refiero a que solamente el hecho de tener el sentimiento que te vas a ir de este mundo te hace que empieces a valorar las cosas que tienes, pero también en cierta manera a asumir que nada de lo que eres (socialmente) ni posees te pertenece, que lo cierto es que una mañana te vas para adelante y lo único que te llevas es el bien que has hecho a los demás. En fin, por eso en estos tiempos abogo por ese espíritu. Mi disco comienza con la frase “Despertad del sueño, ser realidad, luz y mar; navego hacia el huracán”. Así es.”

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