«La pureza no se fabrica ni se puede aprender»

La voz de Jaime Heredia Amaya, “El Parrón” (Granada. 1955) merece ser escuchada, aunque sólo sea en conversación. Es de esos cantaores a los que los aficionados a los metales finos y soníos negros se arriman a base de bien. Porque saben que no hay mucho material como ese. Y cada vez menos.

Hablamos con el padre de Marina Heredia. Nervioso como un debutante ante los compromisos que le vienen encima. Acaba de parir “Carbón de Fragua”.


Por Pablo San Nicasio. @pablosannicasio

Este es … ¿El tercero?

“El segundo en solitario. Tengo colaboraciones y presencia en otros, pero este es el segundo”.

Pues con la edad que tienes y esa voz… a uno le da que pensar que no eres muy aficionado a eso de grabar

“No soy ambicioso. Este disco sin ir más lejos han sido “Bolita” y mi hija venga y venga vamos a grabar… así dos años. Y Pedro igual, mi yerno. Y ahora tengo ganas… hasta le he cogido ganas y ya estoy en el siguiente disco. No te puedo avanzar mucho pero va a seguir en la línea de pureza de este. Pensando en poetas andaluces”.

¿Qué pasaba antes?

“Que te tienes que poner a trabajar, chiquillo… y no me ponía. Ahora sí”.

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Eres joven pero veterano. Y tu carrera no ha trascendido. Como si los genes de la gran Marina vinieran de la nada

“Lo sé. Pero bueno, ha sido por mi forma de ser. Mi forma de ser ha sido discreta en lo referente a los focos. Llevo cantando desde los catorce años y por mi casa han pasado los grandes y con todos traté. Creo que fue clave el hecho de no venir a Madrid en según qué momento”.

Pues esa voz…

“Muchos compañeros me decían, pero “chiquillo, si ese metal tuyo ya no lo hay”… que es lo mismo que me decía “Bolita” en la pecera de grabación”.

Ese patrimonio habría que conservarlo. ¿Te han dicho que tu metal tienen algún parecido cercano?

“Bueno, a Juanillo Gitano. Es un cantaor al que yo casi no traté pero al que dicen que me parezco. Por ejemplo por soleá”.

¿Y qué otros referentes tuvo el Parrón?

“Terremoto, Caracol, Chocolate, Camarón… esos cantaores  para mí han sido lo máximo…”

¿Te dijo Marina o José Quevedo cómo hacer el disco?

“A la hora de escoger los cantes, no. Yo hice lo que quise. Luego vino la operación de cervicales, para la que me tuvieron que abrir por la garganta, pero afortunadamente me han dejado estupendamente. Y en el primer boceto de disco iban doce temas, pero nos quedamos con cuatro para el siguiente disco. Pero todo puro. Marina a mí no me dice nada, y yo a ella tampoco. A veces me pide consejo, pero en general nos damos nuestro espacio”.

¿Cómo sobrellevaste el frío del estudio?

“Es difícil. Pero estábamos viviendo en casa de “Bolita” y nos acabó resultando fácil ir al estudio, que estaba allí mismo. Había calor humano las veinticuatro horas del día. Con David Palomar, su mujer, Marina, Morao… imagínate”.

«En general faltan voces que rompan, que te den puñalaícas… que venga un inglés o un alemán y se pongan firmes sin entender nada de flamenco»

¿Qué es la pureza?

“Algo que no se fabrica ni se puede aprender. Hay cantaores que estudian veinticuatro horas y luego se ponen a cantar… la pureza también la da la forma de vivir y de sufrir. Algo que se refleja en este disco. Grabado en siete días. A dos tomas por tema. Yo no he aprendido de discos, lo que sé lo he aprendido en directos. No tenía ni radios ni nada parecido. Yo he estado con Mairena, con Sabicas… y cogí esas formas de soleares, de tientos, de tarantas… pero mira, en el disco he hecho una vidalita, porque sí. Porque hay que demostrar que un flamenco puede hacer lo que sea, hasta cantar bien los cupones”.

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De aquello a ahora ¿Qué ha cambiado?

“Todo, hasta la forma de vestir. Antes veías a uno y decías… ese es artista. Y mira que vivíamos pobrecicos. No te digo que ahora te pongas con esas formas. Pero sí que si haces flamenco hagas flamenco y no olvidarte de dónde viene esta música”.

¿Y en Granada?

“Quizá hoy en día no se le mete mano al flamenco de la forma adecuada. Sí, hay artistas que lo hacen bien, pero en general lo veo desnortado. Tanto a la cantera como a las instituciones. En general faltan voces que rompan, que te den puñalaícas… que venga un inglés o un alemán y se pongan firmes sin entender nada de flamenco. Yo cuando empezaba Marina le decía: ojo, por aquí sí y por aquí no… que cantando hay mucha papa frita pero no puede ser eso, ¿eh?”.

Tú que has conocido bien a Morente y Camarón ¿pensaste en ellos al hacer este disco?

“A mí me han dicho siempre que yo le gustaba bastante a Camarón cantando. Me decía que le repitiera esa letrita… y eso para mí era gloria. Camarón que no hablaba con nadie, ni comía. En mi casa hasta comió sopa. Era un artista que nunca supo quién era el flamenco. Con Enrique también aprendí mucho.

Son muchos años de vivencias, Pablo. Piensa que desde bien joven estaba yo trabajando en sitios donde no podían entrar los menores. En Rey Chico, en la Peña la Platería… y ahí estaba yo. Y oye mira qué niño más gracioso… y ese niño tenía que estar en la cama porque al día siguiente tenía que ir al colegio pero yo ya tenía el veneno del cante”.

¿Qué hubiera pasado si vienes a Madrid de joven?

“Mi cante no hubiera cambiado. No hubiera cantado a gusto los temitas, y esas rumbitas… y esas cosas que se hacían entonces y ahora. Como esos que cambian la voz y parece que tienen un muñeco en la barriga. Hay artistas que te sacan siete voces diferentes en cada disco. Parecen ventrílocuos. Una cosa rarísima, pero para mí nada flamencas”.

Es que ni siquiera has venido a cantar

“Solo, como cabeza de cartel, no. He cantado en salas y teatros pero con más gente. Pero sí, esto de salir solo y por delante… casi un debut”.

Tiene tela…

“A ver si en lo que me queda de vida puedo dejar un legado majete. Yo me he cuidado poco, he sido bohemio. Pero ahora que estoy centrado quiero grabar y dejar un patrimonio grabado bueno. No sé, si hubiera venido a Madrid en aquellos años quizá me hubiera metido en cosas malas, ya sabes. Con lo abierto que soy yo. Y no se sabe. Muchos amigos míos no están…”

Los nietos ¿Van por la vereda?

“El chiquitillo… Diego… puede que venga con arte. Alguno de los cinco romperá. Y otra hay, Rebeca, que le gusta mucho escuchar mi disco, a Camarón… nunca se sabe, pero puede que haya esperanza aún”.

 

@chalauracom

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