«No podemos atribuir estilos a creadores del S. XIX si no hay testimonios grabados»

Es posible que el público flamenco en general, incluso el más entusiasta, conozca poco o nada a Carlos Martín Ballester (Madrid, 1974). Ni cantaor, ni bailaor, ni guitarrista y seguramente tampoco quiera considerarse flamencólogo. Aún así, no tenemos duda de que esta ha sido la entrevista más interesante de los últimos meses. Por la importancia de la labor del personaje y por lo que significa en este país cada vez más pasivo con su cultura y sus raíces.

 Texto: Pablo San Nicasio Ramos  @pablosannicasio

Fotos: Rufo


Eres un recopilador, coleccionista, como se quiera llamar, de material discográfico antiguo. Sobre todo hablamos de discos de pizarra y cilindros de cera, ¿cierto?

“Eso es”.

Yo no sabía ni que existía ese oficio y mucho menos que fuera algo tan complejo como lo que vemos aquí. ¿Tienes competencia en nuestro país?

“Aquí en España no. Lo que ocurre es que mi mercado está fuera, un ochenta por ciento de mis clientes no son españoles. Además el resto de la gente que se dedica a esto pues trabaja otros géneros. En el mundo seremos una docena o así de personas que nos dedicamos a ello”.

Una docena… increíble

“Sí, o dos docenas como mucho, y cada uno especializado en la música de su país. Yo me dedico sobre todo a la música española y la editada en España, de todos los géneros. Sobre todo ópera, clásica, flamenco…”

E imagino que te la pedirán más fuera que dentro, me refiero también al interés

“Sí, pero eso no es nuevo. En España la cultura está poco valorada, y dentro de ella especialmente poco la música.

La copla ¿también la trabajas?

“Si, pero sobre todo música vocal clásica, ligera… También instrumental. Zarzuela, orquestales… y géneros españoles y sudamericanos. El flamenco es sólo un diez por ciento de mi archivo”.

Que no está mal, teniendo en cuenta todo lo que hay aquí

“Pero no hay tantos coleccionistas ni tanta demanda de flamenco antiguo. Ni fuera ni dentro de España”.

En clásico ¿Qué tienes por ahí de mucho valor?

“En mi negocio tengo que darle salida a todos los materiales valiosos que tengo, algo que no hago en el flamenco, donde me quedo lo mejor. Y aparte de eso, conservo una categoría especial de discursos, tomas de prueba, recitados…. Son lo que yo llamo “varios”… son unos dos mil discos, un número relativamente pequeño pero con mucho contenido”.

Estamos hablando de un valor histórico y hasta sociológico brutal. Imagino que habrá habido historiadores que se habrán interesado por ello

“Tampoco he hecho yo una gran labor de difusión de todo ello. Pero sí que a partir de este año cambiaré de local y de filosofía divulgativa. Así que se sabrá algo más de lo que tengo. Que espero sirva de base”.

Entiendo que todo lo que tienes lo has escuchado

“Todo no, tengo unos cien mil discos, pero buena parte sí”.

Y es posible que sepas cosas que ni los historiadores, archivos nacionales y, por supuesto, la mayoría de nosotros sabe. Sobre la historia de este país, por ejemplo

“Podríamos decir que sí”

¿Y qué tentaciones tienes cuando te encuentras estas cosas?

“Bueno, te pongo un ejemplo de por qué empecé mi colección paralela que he bautizado antes como “varios”. Hace unos años me hice con cuatro discos de acetato, que era una forma directa de grabación de los años treinta y cuarenta, era lo que había aquellos años. Y eran de conferencias de De la Cierva, tremendas en importancia científica. Se oía a los alumnos preguntar, salir y entrar del aula, eran referentes al desarrollo del autogiro, cómo lo fue creando sobre el principio de ensayo-error, etc. Esa colección se la propuse para intercambio comercial a un ente público importante que lo descartó. Ahí me di cuenta de que lo mejor era desistir. Y no era cuestión de dinero. Era darle la importancia que merecían este tipo de materiales. Así que una y no más. Preferí quedarme lo que creía que tenía valor antes que pelear por ser escuchado. Cuando tenga ese local grande que te decía, podré comenzar mi trabajo de exposición y divulgación”.

«La música es el hermano pobre de la cultura en este país. Ellos mismos te lo dicen. Las instituciones. Valoran más los archivos de libros que de audio»

¿Eso pasa en otros países?

“No tanto. Pero es que lo que te decía, la música es el hermano pobre de la cultura en este país. Ellos mismos te lo dicen. Las instituciones. Valoran más los archivos de libros que de audio. Si tuviéramos fonotecas se le daría más valor. Creo que las obras de Falla, de Turina… tienen tanto valor como los libros originales de nuestros literatos equivalentes. Pero la música se ve que no tiene la misma fuerza”.

Llevas veinte años en esto

“Empecé gracias al flamenco. Yo era un aficionado al flamenco que, con dieciocho años, me iba a las peñas, a la “Chaquetón”, etc… y a la vez me interesaba por lo grabado. Escuchaba a Camarón, Morente y demás, pero también tenía inquietud por el vinilo. Y de ahí me empecé a interesar por lo anterior a los cincuenta. Pero claro, es que me daba cuenta de que necesitaba escuchar mucho más. Así que empecé comprando discos de Vallejo y seguí seguí…”

Lo haces para conocer, para saber de flamenco, sin afanes profesionales

“Eso es”.

¿Y dónde buscabas?

“En Solís, en el Rastro, en la plaza Vara del Rey. Allí compré mi primer disco de flamenco, era de Vallejo y me costó setencientas pesetas, que no era poco. Fue en el año noventa y cuatro. Así que empecé a picarme. Tenía mitificados a ciertos cantaores y era muy complicado encontrar discos. Ni podía imaginarme cómo sonaba Tomás Pavón o Manuel Torre. Así que con el tiempo me iban llamando e iba comprando lotes de discos, acumulando.

Ya con veintitantos años, estudiando derecho y viendo que aquello no me tiraba pero sí tenía un camino hecho con los discos, opté por dedicarme a esto. Todos los discos que no me interesaban los iba vendiendo para comprar otros. Pero había momentos en los que me pedían discos a mí, directamente. Algo que me chocaba, yo sobre todo era comprador, no vendedor.

Así que me hice mi web, hice mis subastas trimestrales… y llevo ya casi cincuenta.

En aquellos años me di cuenta de que había gente que llevaba décadas en esto. Hay que viajar mucho, ver colecciones… a los que amamos esto en cada viaje se nos dispara la adrenalina. Voy por toda España y al año puedo comprar unos cinco o seis mil discos, que selecciono y unos tres mil saco a la venta”.

Imagino que no todo lo que te ofrecen será bueno

“Tengo que ver todo lo que compro, claro. Y una gran parte de lo que compro no es susceptible de ser coleccionado, hay más material que coleccionistas”.

Centrándonos en el flamenco ¿Hay algo que tú no tengas que sabes que existe?

“Hago un inciso antes. Hace poco encontré una postal de una fonográfica que hubo aquí, de Armando Hugens, un personaje romántico. Y aparecieron junto a él grabaciones de Castelar. Es decir, grabaciones desconocidas… infinitas. El problema es identificarlo y localizarlo. En el flamenco igual. Grabaciones desconocidas de este o aquel.. la pregunta es más bien ¿de quién no? En esta actividad lo primero que hay que tener es paciencia y no amargarse por las cosas que ve por ahí. Mantener bien el material, que se oiga bien, que sea realmente lo que pone el cilindro, por ejemplo, que te puedas entender con la persona… pero lo mejor de todo es que después del proceso alguno te diga: oye a ver si me grabas eso o lo otro…. Como si nada”.

«Hay que viajar mucho, ver colecciones… a los que amamos esto en cada viaje se nos dispara la adrenalina. Voy por toda España y al año puedo comprar unos cinco o seis mil discos»

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¿Qué conservación requiere?

“La humedad es enemiga de estos discos. Madrid en ese sentido es buena. Pero vamos, no se puede poner cerca de calor o de luz directa… en fin”.

De flamenco he leído que tienes unos cinco mil discos antiguos ¿Crees que hay alguien que tenga un archivo parecido?

“No, no hay”

Entonces sabes mucho, pero mucho mucho de flamenco. ¿Qué opinas cuando lees webs como esta, o a escritores, o a flamencólogos…?

“Soy muy aficionado y me gusta estar al día. No vivo anclado en el pasado, el flamenco es una música viva”.

Sí, pero habiéndote pateado el flamenco así, no se te oye ni se te lee casi. Eres muy discreto para la importancia que se ve y se nota aquí

“Me he tirado muchos años lamentándome de las cosas que se hacen. Mi exigencia a veces me ha paralizado, y eso tampoco ayuda. Así que sí es cierto que durante quince años me tiré diciendo que no haría nada hasta tener la discografía verdaderamente completa del flamenco hasta los años cincuenta. Pero bien documentada además. Y eso que a mí me pedían colaboraciones, que escribiera cosas, pero vi que el proceso era tan a largo plazo que era toda una vida. Así que empecé a dar conferencias y a escribir colaboraciones. Este año también iniciaremos una colección de disco-libros sobre personajes especiales del flamenco. Y este año será Chacón el elegido. Es decir, que me abriré más al mundo. Pero vamos, que no me gusta estar dando la matraca. Como tengo mi modo de vida, el flamenco no será un trampolín para nada. Además ser el presidente del Círculo de Flamenco de Madrid me hace ser más prudente en las redes, no quiero que ningún socio me llame al orden por si escribo o digo esto o aquello y en representación mía o del Círculo”.

¿Has pensado digitalizar esto?

“No. Por ahora no, porque aunque el objetivo final es ese, además de la catalogación y demás, de momento no estoy en ello. Yo además entono el mea culpa a la hora de escuchar la música que me mandan, grabada, descargada… y quiero escapar un poco de eso, para imprimir ese sosiego que necesita el análisis y la escucha que requiere esta música. El flamenco es una música que no tiene nada que ver con la que te ponen de fondo en la consulta del dentista, y como tal merece ser tratada. Y quiero ir poco a poco en sacar material. Sobre todo para que no se escuche deficientemente todo el grueso. Hay que ir poco a poco puliendo artista a artista para que a la gente le guste escucharlo. Porque hay muchos aficionados que no escuchan flamenco antiguo por lo mal que están los discos y las grabaciones y hay que escapar de eso. La malagueña de Chacón tiene que llegarnos bien y del original, no de otras versiones posteriores. Que está bien que se escuchen lo que han hecho otros artistas, pero si queremos decir que hemos cantado o aprendido la malagueña de Chacón que sea porque hemos escuchado, bien, la original. Y como esta pieza, todas.

Ahí ha habido una brecha de los artistas de hoy con el pasado. Hay pocos de los actuales que se interesen por las grabaciones antiguas. Y muchos vienen aquí a escuchar cosas”.

 

¿Has notado que alguna institución pública flamenca haya venido o tanteado comprarte algo de todo esto?

“Con el Centro Andaluz de Flamenco me llevo muy bien, especialmente con Ana Tenorio, pero bueno, a las instituciones públicas en España hay que conocerlas. Fuera de aquí, sobre todo las Universidades, tienen relación estrecha con particulares, coleccionistas. Fuera no hay la separación tan tajante entre lo público y lo privado. Aquí cuesta más, y hay que entenderlos en este aspecto. Pero bueno, ellos conocen la realidad”.

Pues tiene mucho delito que las instituciones no se muevan más y no reconozcan que tienes un archivo infinitamente mejor que el suyo

“Alguna que otra vez he tenido que decirle a alguna institución que su catálogo estaba bastante incompleto, por lo menos en relación con el mío. Pero al final se imponía ese techo de cristal entre lo público y lo privado. Pero bueno, ya digo que con la apertura de este local que tengo en mente, quizá se tenga constancia de lo que hay aquí”.

 

¿Cuánto hay de leyenda urbana en el flamenco?¿Cuántas mentiras nos tragamos en la paternidad de los cantes?

“Madre mía… en cuanto a las atribuciones… es un tema delicado. Es un poco un mecanismo por parte de los flamencos de tratar de introducir cientificismo en algo que no puede tenerlo. No podemos atribuir estilos a creadores del S. XIX si no hay testimonios grabados. Y más cuando se trata de un melisma, o del cierre de un tercio… a mí eso me parece un error. Soy de la opinión de que deberíamos llamar a los estilos de otra forma”.

 

¿Cómo?

“Pues por ejemplo SEGUIRIYA JEREZANA VERSIÓN DE tal o cual. Pero no seguiriya de Joaquín Lacherna, porque no sabemos cómo cantó ese hombre. Lo que sabemos lo conocemos a través de Manuel Torre. Y ¿Cuánto de Torre tiene esa versión y cuánto del original? No puede ser.

Hoy en día se trata de hacer una radiografía de cada cante con la mayor exactitud, pero cuando se alude a artistas del siglo XIX sin haberlos escuchado…”

Paco de Lucía decía que no conoceremos nunca la historia del flamenco

“Investigar es maravilloso, pero siempre hay que saber que hay un momento en el que chocas con una pared”.

 

Hablemos del Círculo Flamenco de Madrid, ¿Cómo surgió la idea?

“Bueno, yo iba por las peñas, por los teatros… alternaba los directos con las grabaciones. Y siempre al salir, con los colegas, encontrábamos defectos graves en la situación. El guitarrista, el sonido, los cantaores invitados… Y soñábamos con hacer una peña a nuestro gusto. Total, que hace cuatro años salí de la peña “El Mami” y otras veinte personas me acompañaron. Y con ese germen empezamos siendo diecinueve que teníamos ganas de hacer algo que nos gustara de verdad”.

Y el nombre eludía a peñas y demás recuerdos

“Sí, porque cuántas veces habrás entrevistado tú mismo, Pablo, a artistas que hablan con cierta condescendencia de las peñas. Que sí, que hacen falta pero también hay cena, diversión, poco respeto al cante… así que el nombre lo sugirió José Ángel Galán y su hermano Eladio. Se trataba de crear un grupo que dinamizara el flamenco en Madrid y no sólo a nivel de conciertos. También homenajes, charlas, debates, exposiciones…”

Y grabaciones

“Por supuesto”.

¿Cuántos sois ahora?

“Somos unos ochenta. Llegamos a ser noventa a mediados del año pasado”.

Por mucha crisis que hubiera la gente se animó y pagó

“Estamos muy contentos. La verdad, y proyectos no nos faltan. Muchos artistas nos ceden sus archivos, tenemos planes ambiciosos y quizá tendremos que contactar con instituciones públicas. Esto lo hacemos por amor al arte. De hecho nos cuesta dinero y se tiene que saber que no tenemos ningún ánimo de lucro. Tienen que escucharnos y, a poco que sean racionales, podemos hacer algo grande. Todo con la idea de que Madrid sea una ciudad flamenca con todas las de la ley. Y no se ha tocado nunca la posibilidad de que haya un centro donde artistas e investigadores acudan a donar, a buscar información, a difundir… no es algo extraordinario, en Málaga se hizo con la Peña Juan Breva. Y si no lo conseguimos nosotros seguiremos disfrutando del flamenco. O en una cueva o donde sea posible. Tiene que ser en Madrid, porque aquí se ha movido el flamenco en los dos últimos siglos. Sin hacer competencia a nada, se trata de cubrir un espacio que no existe. Hay que darle salida a tantas iniciativas… y puede que parezca que tenemos cierto aire endogámico, pero no es así”.

¿Cómo va lo de Chacón? Es la obra más grande que se ha publicado sobre él ¿no?

“Eso es. Es la totalidad de lo que conocemos a día de hoy. Va a ser una colección de cincuenta y siete grabaciones cuando antes sólo se conocían cincuenta y dos. Y esa totalidad nunca se había recopilado.

Más que el número, que es importante, lo que cuenta es la calidad. Para que suene lo más parecido a como sonaba entonces. Además tendrá un cuerpo documental de cuatrocientas páginas. Con prólogo de Manuel Ríos Ruiz y textos de Javier Osuna, David Pérez, Ramón Soler, Guillermo Castro, José Manuel Gamboa y yo mismo.

Esto supone un paso, una evolución a lo que teníamos. La biografía de Blas Vega fue fundamental y meritísima teniendo en cuenta los tiempos en los que se hizo. Aquí habrá mucho contenido y de mucho valor. Hay fotos inéditas, hay referencias novedosas, en fin. Es la máxima información posible. Y en el futuro con otros artistas igual”.

«Los cambios de vida han influido mucho en el flamenco. Se ha ganado en ese aspecto y todo el mundo tiene a su alcance muchísimo conocimiento. Se ha perdido en personalidad y aroma, se ha ganado en ambivalencia…»

Imagínate que esto en unos años te lo encuentras en Spotify

“Es mejor difundir menos y con mejor calidad que mucho, sin poder distinguir”.

¿En qué momento del flamenco estamos?

“Siempre se ha dicho que el flamenco está en trance de desaparición. Lo que sí es cierto es que si comparamos las circunstancias actuales con las anteriores, los cambios de vida han influido mucho en el flamenco. Se ha ganado en ese aspecto y todo el mundo tiene a su alcance muchísimo conocimiento. Se ha perdido en personalidad y aroma, se ha ganado en ambivalencia… pero bueno, es que ya no se convive en un patio de vecinos con una cocina y un baño para todos… eso era muy bueno para el flamenco y el contacto humano, pero para otras cosas… creo que estamos en una época de recreación flamenca. Hoy en día no se tienen partituras de lo antiguo y se pasa a la grabación, con lo cual se mimetiza y se deja poco margen a la creatividad, como puede hacer un músico de interpretación barroca, que tiene la partitura pero a la vez imagina.

Pero el flamenco no desaparecerá, esto está claro. Muchos artistas piensan que el flamenco es el que él ha vivido. Pero es una música que muda. Y si uno oye cantar por tangos hace muchas décadas…se acaba sorprendiendo”.

¿Con qué época te quedas?

Manuel Torre, Chacón, La Niña de los Peines… coincidieron en una época inmejorable. Pero la guitarra es otra cosa, ahí no se puede decir lo mismo. Por mucha sustancia y flamencura que tuviera Melchor, Montoya, Ricardo o Manolo de Badajoz… por mucho que eso existiera… hoy en día se ha evolucionado muchísimo. Cualquiera de esos antiguos si levantara la cabeza lloraría de alegría viendo como se toca ahora”.

¿Eres muy nostálgico con este archivo?

“Soy exigente. Inevitablemente comparo pero sé disfrutar de los pequeños detalles.

@chalauracom

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