MANUEL SIGUE PELEANDO
Pablo San Nicasio Ramos @pablosannicasio
No era fácil estar tranquilo en Casa Patas la noche del viernes. Se notaba muchísima gente en la García Lorca, como hacía tiempo, casi hasta el punto del agobio, pero como en casa los días grandes, todo controlado. Y sin embargo fue entrar «El Pele» en acción y comenzó la sesión de hipnosis. Todos quietos que el señor Moreno Maya ha vuelto.
«Tenía ganas de volver por aquí, por unas cosas o por otras no ha podido ser, pero al fin estamos«. Y todos felices. Por salud o por agenda, «El Pele» es de las figuras del cante, cierto, que menos ha venido por Madrid y eso se notó, porque la García Lorca reventaba. Estaban los habituales y los que casi nunca aparecen. Hasta público venido de Córdoba y todo.
Con la gente a favor de obra y él en su salsa, con voz, ganas de agradar y buen humor, el recital fue épico. Parece mentira que en el flamenco existan seres como «El Pele» y no nos demos cuenta de la importancia que tienen. Hoy día es dificilísimo encontrar un cantaor con tanta personalidad, don de gentes, sabiduría y respeto por estéticas desconocidas y denostadas, capacidad de improvisación… y la energía, que sigue siendo desbordante pese a todo lo que lleva recorrido.
Siempre caracolero, Manuel derrochó dolor por soleá y seguiriya. Que siempre se habla de sus zambras, pero «El Pele» es muchísimo más. Si las fuerzas le acompañaran para hacerse unas buenas giras, este hombre acababa con medio escalafón de una tacada. Pero dosifica y tenemos que perseguirle.
Con la soberana sonanta de Niño Seve, nunca abusando de su tremenda técnica, encontramos a un Pele muy comedido por alegrías, pese a ser bautizadas como «locas» y sencillamente extraordinario por fandangos. La épica residió en que estuvo una hora en total en el escenario, poco en comparación con otros artistas, pero derrochando sabiduría en la colocación y preparación de los cantes, siempre con pellizco y con ecos de otros tiempos. Todo suena a nuevo en Manuel y los minutos se vivieron intensamente, con una cantidad de oles por minuto que ya quisieran otros en dos horas. Y eso que la novedad era bien conocida por los peleros, los recuerdos a Vicente y a Isidro, el proverbial caracolismo y los ecos gitanos insoslayables. Pero siempre diferentes al resto. Seguro que el sábado en Córdoba, menos de un día después, se calzó un recital nuevo. Otra pelea de Manuel en la que sale victorioso, y nosotros con ganas de verle pronto de nuevo por aquí.
@chalauracom