CANTAR MALAGUEÑO EN LA INTIMIDAD

La fecha la teníamos apuntada desde hace meses. El “trabajo de inteligencia” y logística corrió a cargo de nuestro amigo José Manuel Hernández Blanco, de la casa regional de Granada, flamenco aficionado y sensible programador.

Después del concierto de María Teresa Sánchez Campos, “La Cañeta” (Málaga. 1932), José Salazar Salazar (Badajoz. 1936) y Sebastián Heredia Santiago, “Cancanilla de Málaga” (Marbella, Málaga. 1951) con las guitarras, tremendas sonantas, de Chaparro de Málaga y Antonio Soto en el Auditorio Nacional, nos iríamos a cenar, a charlar… y luego Dios diría. Pues bien, se obró el milagro.

Hubo cante grande del que pudimos grabar algo y los artistas, entre cante y cante y algún “selfie” con la concurrencia, nos contaban cosas. La locura. De lo que ya no se ve en la noche madrileña…

Por Pablo San Nicasio Ramos @pablosannicasio


 

[Nos sentamos a la vera de la Cañeta, que es la que manda en la reunión]

 

¿Cómo se ha encontrado esta noche Cañeta?

“Bien. Tenía ganas de volver aquí. En esta ciudad viví veinte años y actué con los más grandes, con los medianos y con los más malos. Así que son muchos los recuerdos. Hoy, concretamente, nos hemos justificado creo que muy muy bien”

No sé si algo diferente por ser el Auditorio Nacional

“No, realmente no. Y eso que era mi primera vez allí. Un sitio curioso, mira que había fotos de violines y pianos en los camerinos, pero flamencos no vi por ningún lado…”

¿Cantó algo homenaje a «La Pirula»? (su madre)

“Casi todo lo que he cantado tiene algo suyo. Es inevitable”.

Aún así no se le ha hecho justicia en la flamencología y la literatura

“Murió muy joven. Eran otros tiempos, y Málaga era otra”.

¿Y no queda nada grabado suyo?

“Nada, absolutamente nada. En el libro que se hizo sobre la figura de mi marido y mía, se habla de «la Pirula». Y se dan muchos datos. Pero no se grabó nada. Cantaba en reuniones y luego grandes cantaores la llevaban de telonera. Era una cantaora muy graciosa, calentaba mucho al público de cara al espectáculo posterior”.

 

¿Qué tiene la Cañeta de diferente?

“Creo que soy más larga en general, pero ella era más larga en los estilos que hacía, tenía más matices. Somos dos artistas diferentes”.

¿Cuánto cantaba la Pirula de su propia creación?

Lo de “Zarandilla y olé” por bulerías o cosas por tangos que he hecho hoy. Lo de “Los tiempos del Rey Faraón”…todo eso que hoy cantan todos, eso era de mi madre”.

¿Cuándo dio usted el paso definitivo a la profesionalidad?

“Bueno, desde el principio tuve claro que quería vivir del cante. Pero otra cosa es que pudiera hacerlo. Ahora bien, lo intenté desde siempre, me iba con la Repompa, la Quica…”

«Los jóvenes saben cantar pero le gusta más la fama, el dinero. Y deben tener presente que sabiendo cantar por derecho no van a pasar hambre, jamás»

 

Se le atribuyen más cosas a la Repompa que a su madre, Cañeta ¿Es eso cierto?

“La Repompa fue la que difundió todos los cantes de mi madre y de otros cantaores; y la verdad es que lo bordó. Además de hacerlos muy bien, triunfó y se hizo famosa entre los flamencos”.

¿Cuándo y por qué llegó a Madrid?

“La Repompa vino a cantar al Corral de la Morería, y la dirección artística era cosa de Pastora Imperio. Mi madre, que se había ganado fama porque años antes había cantado en el teatro Monumental de Madrid y la había formado por bulerías, estaba en la cabeza de Pastora. En aquel viaje a Madrid fui con mi madre y tras el concierto del Monumental canté en Villa Rosa. Pastora le dijo a mi madre que se quedara en Madrid, que la iba a liar y ella le iba a ayudar a ser artista. Pero mi madre no se quedó, y falleció poco después. Pastora no obstante se quedó con mi cara y lo que había visto en aquella fiesta. Así que, cuando la Repompa llegó al Corral de la Morería, Pastora le preguntó por la hija de “La Pirula”. Yo tenía unos diecisiete años, y me animé. Allí trabajaban Porrina, Beni de Cádiz… pasaba Lola Flores… aquello fue lo más grande. Entré de bailaora y de vez en cuando hacía mis cosas graciosas. Fueron años en los que conocí y me fotografié con todos. Del Corral fui a “Zambra” con Fernanda, Bernarda… de ahí fue a “El Duende” donde canté ya a tiempo completo. Antes sólo lo hacía en los jaleos, cositas puntuales… pero aquí ya me hice mi sitio. Ese momento fue en el entró este hombre (señala a su marido José Salazar) que cantaba para comérselo y que venía en la compañía de Concha Piquer…

Ya juntos fuimos a América con Manuela Vargas, con Antonio Gades, Lola Flores… pero llegó un momento que se acabaron los tablaos en Madrid, con dos hijos ya criados… y nos fuimos a Marbella a vivir. Allí cantamos en varios sitios a cantar y en eso estamos”.

Pero a mí me han dicho que tuvieron ustedes un colmao también por la capital

“El Pub de la Cañeta. Ya ves. Era un sitio que teníamos en la calle Ferraz donde venían muchos artistas, hasta Paco de Lucía”.

¿Con qué artista ha disfrutado más?

“Lola era diferente a todas. Pero no cantaba. Ahora bien, en el escenario era un huracán. La mayor artista fue Concha Piquer. Y la segunda en voz fue Rocío Jurado”.

¿Lo de la pureza cómo va?

“Se está perdiendo. Los jóvenes saben cantar pero le gusta más la fama, el dinero. Y deben tener presente que sabiendo cantar por derecho no van a pasar hambre, jamás. Otros se creen que por saberse cuatro cantes fijos ya saben todo. No. La afición y las fatigas se notan cantando. Y si han escuchado los cantes antiguos. Fíjate que muchos extranjeros, en Japón por ejemplo, cantan y bailan para morirse. Porque escuchan y aprenden con respeto”.

 

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[La conversación con José Salazar casi no se pudo grabar, la voz de este artista es compleja, además del ruido y las voces del momento. Pero algo sacamos…]

 

Antonio Gades sabía dónde estaba lo bueno

“En alguna ocasión me pidió ir con él. Realmente con él iba el Calderas, el hermano de Farina. Además, yo no hacía los números siempre igual, que es justo lo que necesita el baile, por eso no me veía. Así que de vez en cuando cantaba para él pero un poco a capricho, de una manera visceral. Como a él le gustaba oírme. Por eso me pedía que le cantara, un poco para desconectar, casi siempre por tarantos… Antonio Gades fue un artista inmenso y una persona como no la ha habido. Una vez en Argentina no le pagaron una gira entera. Pero nos prometió que nos pagaría y a los dos años nos reunió y nos pagó lo que prometió. Aunque a él no le hubieran pagado aún”.

También se dice que usted superó a Toronjo en las Cuevas de Nemesio

“Estábamos enfrente sentados. Toronjo era un cantaor fandanguero enorme. Nos retamos a cantar. Hubo tensión. Estuvimos cantando toda la noche. Acabamos reventados… qué te voy a contar. La verdad es que conocí a los más grandes cantaores de Huelva y de ellos aprendí todo. Para luego, por supuesto, darle yo la vuelta”.

A Mairena también le cautivó

“Apunta, ¿Cómo dices que te llamas? Pablo, pues eso. Pastora Imperio, Melchor, Sordera, Mairena, Manuel Morao… todos en una fiesta. Y allí estaba yo. Mairena se puso a cantar por soleá y luego yo por Huelva. Quedó alucinado”.

 

 

¿Conoció a Niño Miguel?

“Aquel niño no temía ni a Paco ni a Manolo ni a nadie. Yo trabajé mucho con su padre. Y al Niño Miguel lo traté bien. Pero tomó otros caminos…”

Aquí en Madrid me ha dicho su esposa que tenían un Pub al que iba Paco de Lucía

“Venían Pepe Habichuela, y tantos… claro. Por supuesto también Paco de Lucía. Una noche se acercó y al ver que no teníamos guitarra hizo una colecta y consiguió doce mil pesetas. Al día siguiente ya teníamos guitarra”.

Tengo inquietudes por saber su parentela, José. Ese apellido le delata como familia de Porrina

“No lo sé, realmente. A los siete años estaba viviendo en Huelva y nunca más supe de Extremadura”.

Dicen ustedes, Cañeta y usted, en sus entrevistas, que el flamenco pierde pureza, me recuerda un poco a lo que me contaba Manuel Morao en una entrevista mía de antaño… 

“¿Cuándo te dijo eso?”

Hace unos cuatro años

“Pues tenía razón. Cómo cantaba «El Moro» (también llamado «Indio Gitano»), como bailaba «El Güito», o cantaba Terremoto, Sernita… así ya no se canta. Hoy se copia, se busca el dinero. No se busca tanto ser personal, ni ser puro. No me imagino a Farruco perdiendo su esencia”.

¿Y dónde se ha perdido más?

“En todo, en las tres disciplinas. Del mismo modo que también se nota perfectamente quien no renuncia a ser puro siendo personal y flamenco”.

 

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[Justo antes de que la fiesta se desboque y no haya más que cante y toque, podemos hablar con “El Canca”]

 

Tú antes eras de Marbella

“Como nadie es profeta en su tierra, Marbella me ha quitado el dinero y no me ha dado nada. Quiero a Marbella y nací allí, pero viva Málaga. Queda claro ¿no?».

¿Qué tal fue esta noche?

“Una de las más especiales que he vivido. Con mi Cañeta, con mi José, con mi Chaparro y mi Antonio… un sitio tan especial como el Auditorio Nacional… el público entregado, cercano, caliente. Ha sido maravilloso».

«La pena es que los jóvenes sólo tienen en la mente a Camarón. Y Camarón fue grandísimo, pero no el único»

 

¿En qué andas metido?

“No tengo preparado disco inminente, pero me han propuesto hacer algo para dentro de unos meses. Quieren que haga un disco dedicado a don Antonio Mairena, acordándome de sus cantes. De su seguiriya, soleá, los cantes de fragua, romances… aparte de lo que yo hago normalmente. También estamos viendo todo el material de mis directos. Que tengo para hacer diez discos”.

Este cantaor ha sido importante para ti

“Esto es una cadena y todos aprendemos de todos. Yo sobre todo me quedo con su recopilación de cantes y, que en algunos casos, los ha mejorado. Su escuela va a ser difícil que se haga mejor y más amplia. Yo trato de sonar personal, pero sí, Mairena es tremendo. Y la pena es que los jóvenes sólo tienen en la mente a Camarón. Y Camarón fue grandísimo, pero no el único. En ese sentido la juventud anda equivocada porque sólo tienen ojos y oídos para él”.

¿Por buscar el estrellato?

“Es simplemente porque no han escuchado suficiente. Camarón era un ser privilegiado que no merece la pena imitar. Hay que abrirse a otros ecos. Y no hay ganas de hacerlo. Y Camarón sí lo hizo, porque no nació sabiendo. Aprendió de este, del otro y de aquel”.

 

Vives en Madrid

“Desde los dieciséis años, pero cuando se jubile mi mujer me bajaré a Málaga. Aquello no se puede aguantar de lo que nos gusta”.

Pero tu cante ¿es “de Madrid”?

“No. Yo no tengo nada en contra de Madrid. Pero ni cantando ni hablando soy flamenco de Madrid. Y mira que lo he sido todo gracias a este público. Yo soy malagueño. El flamenco que yo me encontré en esta ciudad se ha perdido. La época que conocí con Cañeta era la época de oro. Era otro mundo. Ahora no existe, directamente”.

¿Y lo de Cancanilla?

“Yo de niño era un poco nervioso, inquieto, travieso… decían que era como una cancanilla, que era un bichejo como una almeja pero con patas, que corría mucho por la playa, por las calles. Y decían que yo era así”.

la-caneta-salazar-cancanilla-chalaura-04@chalauracom

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