«Hay que cantar incluso en otras lenguas y aceptar la presencia de artistas flamencos de origen extranjero»
Hablamos con el cantaor granadino Manuel Lorente de lo divino pero sobre todo de lo humano, él que es antropólogo y artista puede desvelarnos algunas de las claves que explican el funcionamiento del flamenco, más allá del oropel de los festivales y el boato de la fama.Cantaor veterano y curtido en mil batallas, su punto de vista viene que ni al pelo en estos tiempos convulsos para la sociedad. Terremotos a los que el flamenco y su funcionamiento, desde luego, no es ajeno.
Texto: Pablo San Nicasio @pablosannicasio
Fotografías: Archivo Manuel Lorente
Tu último trabajo “Flamenco y Solera” es una apuesta por la ortodoxia y por la reivindicación de una forma de abordar un arte centenario. ¿Qué líneas rojas son las que separan la búsqueda de la frivolidad? Porque nadie acaba de ponerse de acuerdo
«La razón de mi quinto Cd “Flamenco y Solera” es la establecer un diálogo creativo con las figuras míticas del flamenco. Esto me ha permitido crecer como artista y avanzar en la forja de mi repertorio. De paso, también para llamar la atención sobre la importancia de las soleras del cante antiguo como fuente de inspiración y de los problemas que conllevan algunas propuestas de moda. Esto supone una vuelta a los «basureros» de la historia con la voluntad de buscar entre los recursos expresivos abandonados por la modernidad de los ochenta porque, si bien el acelerado proceso de cambios e innovaciones de tipo comercial de las últimas décadas ha contribuido al estímulo musical y promoción del género, también ha generado olvidos y equívocos disolventes para la especificidad del flamenco.
No me interesa entrar en la histórica tensión/exclusión y la supuesta polaridad “tradición y modernidad”, en tanto que la evolución del género se ha hecho a base de hibridaciones, innovaciones, resistencias, desviaciones, etc. Pienso que lo flamenco es una tradición moderna que resulta de una transculturación expansiva que reviste especificidad y universalidad. Aunque curiosamente el camino hacia la universalidad no es otro que el de la especificidad. Con esto no quiero estigmatizar ni excluir cualquier tipo de propuesta o experimentación musical, pero dado el nivel de excelencia expresiva alcanzado por las formas históricamente definidas del flamenco, no queda más remedio que reconocer y afirmarse en su valor y eficacia.
Dicho con más claridad, el flamenco aunque específico del sur de España, se decanta y estiliza desde bases folklórico rituales de tipo funerario o de cortejo. El proceso de transculturación se operó durante siglos a partir de la diversidad e hibridación intercultural , la dramatización de la vida y la muerte en la poética del flamenco está en correspondencia con los sistemas presentes en el contexto, especialmente el dominante de la evangelización católica del territorio. La decantación y estilización profesional del genero emerge a la par que el mercado en el siglo XIX. La universalidad del flamenco está en la densidad de sentidos rituales que conserva, como demuestra su eficacia y excelencia expresiva del dolor, la tristeza, la rabia, el desengaño, desamor, etc. Más allá por tanto de la pura estética de lo bonito, por eso se dice que lo fundamental del flamenco está en la transmisión y capacidad para conmover».
¿La veteranía y la experiencia en el flamenco siempre llevan al conservadurismo en las formas?
«Dicen que la experiencia es un grado. Lo vivido es una fuente del saber que nos posibilita comprender el sentido de las cosas. La experiencia de vida y el conocimiento del arte nos permiten acceder a la interpretación del cante jondo. Las seguiriyas, las soleares y otras formas poético-musicales del flamenco constituyen un acervo cultural que toca “techo humano”. En un género de música oral como el flamenco las formas fundamentales del cante ya están hechas. Ahora, ojo, hay que interpretarlas con gusto, factura técnica y excelencia expresiva. La madurez en el artista es importante y necesaria para la interpretación y transmisión que precisa el cante. El flamenco es un género que tiene su propia lógica, para poder seguir recreando nuevos estilos personales tenemos que partir del diálogo con las soleras, sin estas referencias de excelencia estaríamos perdidos. Esto se observa con claridad en lo efímero de muchas propuestas periféricas y juveniles al uso».
«Lo fundamental del flamenco está en la transmisión y capacidad para conmover»

Ciertamente el panorama para el artista flamenco independiente es complejo y difícil. Con involuciones como la fiesta “privada”, lo que antiguamente se denominaba “para señoritos” ¿espejismo o volvemos a ello sin retorno?
«La involución a la modalidad de las fiestas privadas como forma de buscar la vida es una realidad, esperemos que coyuntural, aunque nunca se sabe lo que puede pasar. En estos tiempos de postmodernidad, podemos actuar en un gran teatro en cualquier capital del mundo, para acto seguido tener que cantar en una juerga tabernaria. Las juergas como modalidad estaban en fase de extinción por la elevación del nivel de vida de los artistas y por los estragos que determinados consumos habían causado en la población flamenca. Pero, mira por dónde, la crisis ha vuelto a poner al día esta práctica tan socorrida y básica.
La juerga flamenca tiene similitudes con los rituales de comensalidad, son eventos en los que se producen intercambios de bienes y consumos que restablecen algunos deterioros sociales. En ella se mantiene aquello de darle coba al que realiza el dispendio, ahora también se ha restablecido el recurso e importancia del vino. Contaban los antiguos, que el fallo del sistema venía cuando por la mañana te decían aquello de “mañana nos vemos”, después de estar toda la noche bebiendo y cantando a la espera del “regalito”. La mejora con relación a los tiempos pasados consiste ofrecer unos Cds después de hacer unos cantecitos, lo que alivia un tanto la posición del artista.
A la juerga, por su invisibilidad y en tanto que modalidad más antigua del flamenco, se le atribuyen toda clase de dispendios y consumos compulsivos, por lo que resulta causa directa del estigma del género. Pero no deja de ser una interesante forma de realización, tanto por lo imprevisible del evento, el “mano a mano entre cantaores” y el “cuerpo a cuerpo con el público”, que tienen lugar durante la fiesta. En tanto que música oral, este contacto directo ha sido fundamental para la trasmisión y realización del cante».
¿Qué causas, si se pueden visualizar, crees que contribuyen a esto?
«La crisis general por un lado, pero por otro está el equívoco folklorista que sigue sin comprender la dimensión profesional del arte flamenco. Los prejuicios de la dimensión ritual y simbólica del flamenco choca con la necesidad del mercado profesional. En las ciudades las instituciones disponen de locales en los que se puede actuar pero no se puede cobrar, lo que produce una gran frustración e impide el desarrollo y supervivencia del arte flamenco. Este error ya lo cometieron los organizadores del famoso concurso de Granada en el año 1922, pero todavía está en la base de algunos problemas existentes entre las instituciones y los profesionales.
También se puede señalar el problema de los grandes macroeventos, que diseñados para el la industria del turismo global y sus sinergias, establecen comisiones y filtros en las programaciones, que en tanto que excluyentes resultan injustas y por tanto mejorables».
«Contaban los antiguos, que el fallo del sistema venía cuando por la mañana te decían aquello de “mañana nos vemos”, después de estar toda la noche bebiendo y cantando a la espera del “regalito”. La mejora con relación a los tiempos pasados consiste ofrecer unos Cds después de hacer unos cantecitos, lo que alivia un tanto la posición del artista»
La situación ¿es más acuciante en algunas provincias andaluzas o notas que es un fenómeno general en el flamenco?
«Otro parámetro estructural que puede estar influyendo en la exclusión y precariedad del flamenco de Andalucía oriental, no es otro que el de la posición periférica con relación a la hegemonía del eje Jerez-Sevilla-Madrid. Aparte de esto, otro asunto delicado es el problema del alcance de miras y criterios de los llamados productores».
Muchos artistas de Jerez consideran su tierra autosuficiente en cuanto a manantial de artistas, inspiración y sabiduría jonda. ¿Crees que ocurre lo mismo en el ámbito granadino?
«Me encanta el cante jerezano. Pero tengo que decir que en el flamenco no hay ningún lugar autosuficiente. Aunque hay que reconocer que Jerez dispone de las mejores soleras del cante y su importancia como centro originario mítico.
Granada es un centro periférico para con el flamenco, aquí no hay soleras decimonónicas de cante jondo. Lo flamenco se desarrolla a partir del siglo XX. Especialmente el fandango abandolao e influencias de aires malagueños y de levante. Los famosos tangos del Sacromonte y las zambras no otorgan suficiente entidad jonda. Por lo que los cantaores de Granada tenemos que buscar las referencias apropiadas a la voz, gusto y personalidad en otros lugares de la geografía flamenca. Esta ausencia de soleras autóctonas afecta a la cultura flamenca en general. En mi caso, he pasado largas estancias en Jerez, Madrid, Málaga y otros lugares».
Y ¿Fuera de España se nota el mismo, menos o más respeto por el flamenco ahora?
«El flamenco disfruta en la actualidad del reconocimiento internacional, tanto por su factura técnica como por su excelencia expresiva para las emociones básicas del ser humano. Creo que se ha superado la fase de la fascinación exótica, de modo que tanto los nuevos aficionados extranjeros, como los públicos en general, saben distinguir la autenticidad del flamenco. En la actualidad hay magníficos artistas flamencos de origen extranjero y la mayor parte de las actuaciones tienen lugar fuera de España».
Tu vocación y profesión antropológica y etnográfica ¿Te permite llegar a conclusiones sobre la actualidad y sobre todo el futuro del arte jondo?
«La antropología cultural es un saber que puede explicar el arte flamenco. Durante años lo he cultivado de forma complementaria a la actividad artística, en este tiempo he realizado investigaciones y publicaciones que van desde el flamenco en Granada hasta el de Nueva York, pasando por la poética del cante Jondo en Jerez y la realización de bandas sonoras para documentales etnográficos sobre Finlandia y Marruecos. Actividades en definitiva que me han permitido crecer como artista e intelectual del flamenco».
«En el flamenco no hay ningún lugar autosuficiente. Aunque hay que reconocer que Jerez dispone de las mejores soleras del cante y su importancia como centro originario mítico»
¿Entonces cuáles son esas conclusiones?
«Yo creo que el presente-futuro pasa por la revitalización del cante flamenco de solera y la desfocalización internacional del género. Avanzando en su universalidad a partir de la especificidad. Cultivando el repertorio de seguiriyas, soleares, tientos, soleá por bulerias, malagueñas, etc. Pero con una interpretación dialogada con las figuras míticas del cante, que ponga su atención en la mejora de parámetros poético musicales como la afinación, compás, armonía, poética, gusto, personalidad, sentido, forma y expresividad, poesía, etc. El futuro pasa por el escenario mundo y el desarrollo del sentido universal del flamenco. Hay que cantarlo incluso en otras lenguas y aceptar la presencia de artistas flamencos de origen extranjero. El avance del flamenco jondo está en relación con el retroceso de los eventos rituales en las sociedades occidentales».
¿Cuáles son las condenas del flamenco y de cuáles podrá librarse?
«El flamenco en su especificidad padece de una identidad virtual estigmatizada, las cadenas que lo atan a esta condición son de varios tipos, entre otras está la relación con la marginalidad, etnicidad, el analfabetismo, demencias, drogas, pobreza, vinazo, encarcelaciones, etc. Para salir de esta situación se requiere de reconocimiento y desarrollo profesional».
¿Qué proyectos tiene Manuel Lorente en el corto y medio plazo?
«Ahora estoy trabajando en un documental sobre flamenco, a la vez que planificando una serie de recitales para otoño».
@chalauracom