El primer bolo de Morosito en Madrid

Morosito han venido a Madrid para presentarnos “El hilo Invisible”. Se dice que han tenido que traer un container desde Barcelona porque la ilusión, divino tesoro, no les cabía en el pecho ni en la furgoneta.

“El hilo invisible” son 13 canciones propias. Una escalibada musical en los que la rumba se amanceba alegre y vacilona con diferentes estilos y ritmos. Estos músicos a la hora de contar historias no cierran la despensa a cualquier influencia que les aporte sabrosura. “A nosotros lo que nos gusta es la música y no siempre comemos lo mismo».

Que quede claro que el hilo más visible de Morosito son las ganas de fiesta.

Buenas noches Madrid. Para nosotros es un placer estar y compartir nuestra música con vosotros. ¿Cómo estáis, aparte de sentaos?

Subirse al escenario y encontrarte a la gran mayoría del Café Berlín de Madrid sentado, comiendo cacahuetes, corta un poco el rollo a la hora de poner en marcha la locomotora festera de Morosito. Manos ocupadas no dan palmas. Culo reposado no mueve cadera.

Morosito entran a saco con “Puntas de espina” y dejan claro que la silla es sólo para los que tengan el tobillo roto . Suenan muy bien. La garganta rugosa de Javier ‘Moro’ me recuerda al gran Chico Ocaña. Noto la influencia, muy “billy”, de los Mártires del Compás.

Javier ‘Moro’ (voz) y Jose Luis ‘Sito’ (guitarra y coros) comenzaron hace más de una década rulando por bares de  su barrio , la “Prospe”, tocando versiones de sus grupos favoritos; pongamos que hablo de Mártires del Compás, Delinqüentes o Triana. Pasa la vida y  componen temas propios. Se unen al grupo otros  artistas, colaboran amigos y a base de esfuerzo e ilusión consiguen hacer palpable “El hilo invisible”.

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En el escenario, de izquierda a derecha:  Jose Luis ‘sito’ (guitarra y coros), Edu Flores (guitarra eléctrica), Javi ‘moro’ (voz), Manel Cabello (cajón, coros y palmas), Jaume Fite (bajo eléctrico) y Mario Roca (guitarra, coros y palmas) van deshilando temas : “California de la frontera” “Desconocidos” e intentan sacar al público madrileño de su inexplicable muermo.

Madrid esas palmas, esos coros, un poquito más fuerte que es fácil. ¿Cómo dice Madrid? ¡Ay Lerele – Le re lé!

Morosito le canta a la búsqueda del propio destino, a las noches infinitas, relaciones infructuosas, mares sin fronteras, robots con deseos carnales, evasión ante la pena… manejando una prosa actual, imaginativa y con el motor a todo gas.

¡Esos catalanes guapos!  El público femenino se está viniendo arriba. Se caldea el ambiente. Vislumbro en el garito sutiles movimientos pélvicos. Ole.

Queremos cachondeo, a ver esas palmitas como suenan.

Mario Roca la parte más gipsy  de la formación, (guitarra y coros),  toma la voz para marcarse una poderosa rumba.  Ahora sí que se puede decir “genuinamente catalana”. “Libérame” se la dedica al gran rumbero Manuel Malou que en primera fila ni perdía detalle, ni plegaba orejas.  Me dieron ganas de decirle: ¿Qué pasa contigo tío, no vas a subir a tocarte un temita?. Y es que me paso el día de juerga.

Nos damos un “Paseo espacial” en versión trío: guitarra , bajo y voz . Es el único momento del concierto en el que deja de apretarse el acelerador. Bajan las revoluciones. Pienso: ¡Pero bueno Morosito, si ya teníais al público casi encendido!

Manel Cabello, percusión y productor del disco, toma la palabra: “Os veo muy apagaos, insultarnos o hacernos algo».

Morosito busca interacción, respuesta, feedback por parte del público  que ha venido a verles. A punto estuve de llamar a los de “Cuarto Milenio” para que vinieran a resolver el inexplicable misterio de la “Burundanga People” que no reaccionaba a la energía festera que estaba desplegando la “Morosito Rum Bing Band”.

”Gato malherido” es el primer tema  compuesto por Morosito,  en el disco hace una colaboración muy personal Chico Ocaña. “Vampiro” es una  canción nueva . La primera vez que tocamos en Madrid, como todas. La morosita versión de “Lagrimas Negras” suena a despedida: Tu me quieres dejar y yo no quiero sufrir.

Nos vamos despidiendo! y  de repente el público presa de un repentino ataque de pánico se une en una sola súplica :¡NOOOO!

Es lo que queremos, que salga de vosotros. De aquí no nos vamos hasta que venga, no la Guardia Civil sino los Mossos d’Esquadra. Se barrunta jolgorio. Por fin.

Nada mejor que la canción de “El Atleta” para expresar la ilusión de cualquier niño que pone todo su empeño en conquistar sus sueños. Esa ilusión es la que contagia Morosito cuando me cuentan:“La industria no ayuda,  pero la pasión nadie nos la va a quitar”.

Morosito dejó al publico con ganas. Estoy seguro que Madrid la próxima vez no será tan remolona a la hora de entender que la fiesta empieza desde el primer tema y no en los bises.

El disco “El hilo invisible” está dedicado al maestro Paco de Lucíacoincidió el fallecimiento en plena grabación del disco. Me viene a la mente el documental “La Búsqueda” en la que se cuenta que Sabicas le reprocha a un joven Paco que esté excesivamente influenciado por el Niño Ricardo y le anima a  buscar su propia voz. Deseo que  Morosito encuentre su estilo propio e inconfundible. También deseo que cuando vuelvan a Madrid el público no espere al final del concierto para dar palmas  y mover el culo mientras corean todos a una: ¡Mo- Ro- Si- To!

Seguiremos buscando el pellizco.

esejambo.

One thought on “«Morosito» en el Café Berlín. Por Esejambo

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