LA GUITARRA ES LA ESTRELLA

Texto: Pablo San Nicasio Ramos @pablosannicasio

Fotos: Diego Gallardo

 

Se repitió la historia. Más bien se reescribió. El Molino y su Manto que tapó de nuevo parte de las vergüenzas de una sociedad, esta, la española, que apenas se acuerda de ella. De la guitarra.Y eso que es su invento. Semos asín.

II Jornadas 1906 de Guitarra Española con la colaboración de Chalaura. Nombre largo para una programación que se nos antoja ya corta para lo que tienen en la cabeza este grupo de locos que hacen posible la orgía de felicidad guitarrística que, al fin y al cabo, es todo esto.

Y para este año, dos tardes con fotos voladoras (Elena Campos, tienes futuro en esto), conferencia (Mariano Conde y su mochila de un siglo construyéndole la sonanta a los maestros) y conciertos. Qué conciertos: Ese Juan Habichuela Nieto gustándose por zambra y copla, sublime en las bulerías y tremendamente melódico. Es la evolución de la saga por la vía del concertismo.

Jorge Pardo, lo difícil que es bregar tantos años con los flamencos y no llevarse mal con nadie. Él y Bandera, José María, se pusieron el Molino por montera evocando cantes de la Perla, Camarón, toques de Paco y propios. Buen ejemplo de flamencura.

Y Ara Malikian y Fernando Egozcue. Pocas veces hemos llorado tanto. Fue mover el arco uno y arpegiar otro cuando supimos que la edición de este año ya era rizar el rizo. A ver qué se nos ocurre para el año que viene. Si Estrella Galicia nos sigue mandando buena birra y su apoyo… todo es posible.

Cierto es que las jornadas deberán en el futuro evolucionar hacia formatos aperturistas o contemplar conceptos más amplios, pero la base está ahí. Y posiblemente no tenga precedentes en este país. Son los pequeños detalles los que hacen posible y diferente a  todo esto.

Porque… llevar por la cara a 250 personas, darles aperitivos y la mejor cerveza, ponerles a los colegas de gremio a tiro y con los mejores músicos de fondo… eso sí es romanticismo. Ahora, todos, incluso los que lo dieron todo por colarse, vais y lo cascáis. Hay que seguir creciendo.

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