Mayte es distinta

Texto: Jesús Río

Fotografías: Chalaura.com

El pasado viernes era una de las fechas señaladas, un día clave dentro dell ciclo «Andalucía Flamenca»  que el Auditorio Nacional programa este 2015. Con las entradas agotadas desde hacía varios meses, había mucha expectación por ver a Mayte Martín. Y, ciertamente, no defraudó.

Este “Por los muertos del cante” está concebido no como un espectáculo, según palabras de la propia cantaora, sino como un reconocimiento a los artistas que le acercaron la grandeza de la música y le enseñaron la asombrosa capacidad de emocionar que tiene el flamenco.

Y emocionantes fueron los campanilleros que en su día popularizo la Niña de la Puebla con los que abrió el recital. Mayte los ralentiza y dulcifica pasándolos por el particular tamiz de su voz de una manera muy acertada y personal. Con “La tana” nos trajo el ambiente de las cuevas granadinas del Sacromonte a la vez que se acordó de la gran Carmen Amaya. Después  sorprendió combinando una petenera tradicional con otra de creación que nació a partir de un son mexicano. Nunca dejamos de aprender algo nuevo.

En los tientos/tangos mencionó a algunos de sus referentes: Cojo de Málaga, la Repompa, Joselero y sobre todo de la Niña de los Peines. La vimos en todo momento emocionada, algo habitual en ella, pero siempre segura y a gusto.

Mención aparte merecen sus músicos. Siempre viene muy bien acompañada la catalana a la guitarra por su inseparable Juan Ramón Caro, pero es que esta vez el equipo venía con el refuerzo del gran José Luis Montón. Palabras mayores. Acompañar a la guitarra a un cantaor no es tarea fácil, pero además hacerlo a dúo ya es rizar el rizo. Los temas parecen un trabajo de orfebrería donde cada nota y cada detalle parecen diseñados al milímetro. La compenetración fue absoluta y el resultado espectacular, al igual que la percusión de Chico Fargas.

Nos acordamos también de Marchena y Valderrama por guajiras arrancando posteriormente muchos aplausos con su querida “Compromiso” por bulerías y con la liviana. “Siempre bajito he cantao, porque gritando no me hallo” cantaba después versionando a Atahualpa Yupanqui en lo que parecía toda una declaración de principios.

No quiso despedirse sin hacer unos fandangos en homenaje a Morente, Camarón, Rengel  y el Carbonerillo. Y se despidió por sevillanas recordando a Manuel Pareja Obregón para recibir una larguísima y merecida ovación del público.

El concierto fue, en definitiva, un interesante recorrido por las influencias que conforman el universo Mayte Martín. Podrá gustar más o menos, pero nadie puede negar que se trata de una de artista distinta, quizás la de más personalidad, sensibilidad y capacidad de transmisión del panorama flamenco actual.

Mayte Martín, cante
José Luis Montón, guitarra
Juan Ramón Caro, guitarra
Chico Fargas, percusiones

Programa:
Los campanilleros
La tana
Petenera
Tientos y tangos
Guajira
Bulería
Liviana, serrana, bambera y fandango de Frasquito Yerbagüena
Fandangos
Milonga del solitario
A Manuel Pareja Obregón
– bis –
S.O.S.

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